La estructura económica de Yucatán hace que los efectos inflacionarios externos impacten con fuerza en el bolsillo de sus habitantes, al grado de encarecer en forma sostenida el costo de vida, particularmente en los productos básicos, advierte al Diario el economista Gabriel Rodríguez Cedillo, doctor en Gobierno y Administración Pública.
“El sistema económico en Yucatán depende de qué viene de fuera, vía centro de la República, vía Ciudad de México. Mucho de lo que consumimos de allá viene. O en algunos casos vienen vía Puerto Progreso, pero son porcentajes muy pequeños. Y lo que produce Yucatán es mínimo, es poco”, explica el también académico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
Esta dependencia, dice, genera una vulnerabilidad estructural frente a los incrementos de precios que se originan fuera del estado.
“Cuando nosotros, como sistema económico yucateco, dependemos de nuestros recursos, nuestros bienes y lo que comemos de fuera, pues obviamente estamos muy expensos, muy vulnerables a que los efectos inflacionarios de afuera nos peguen directamente”.
En este contexto, el especialista afirma que Yucatán se ha convertido en una entidad cara para sus propios habitantes.
“Por eso Yucatán es un estado muy caro . Muy caro para nosotros. Siempre hay un constante ajuste de precios mínimos en los bienes, podríamos decir casi imperceptibles de un día para otro, pero cuando cuentas 30 días ya se ve la diferencia”, indica.
El fenómeno, agrega, se vuelve más evidente en la experiencia cotidiana de los consumidores.
“Imagínate esto multiplicado por los miles de productos que hay en el mundo, tenemos una economía cara, y creo que ya lo sentimos, creo que cuando vas al súper ya lo sientes”, refiere. “Ya no compras lo mismo que hace tres meses, y dices: ‘Wow. Ya compro menos que hace tres meses’. Entonces, importamos inflación”.
El doctor Rodríguez Cedillo subraya que esta presión se intensifica por factores energéticos.
“Imagínate ahora si tenemos el problema energético que México importa inflación porque todavía tiene un vínculo internacional con los precios de los energéticos, pues imagínate cómo nos llega a nosotros”, expuso.
Y, esto genera un efecto acumulativo.
“Se inflan los precios de los bienes que vienen de fuera, vía centro de la República por ese incremento internacional energético, pues llega acá con doble inflación”.
Gentrificación de la canasta básica en Yucatán
A este panorama se suma lo que se denomina una “gentrificación de la canasta básica”, fenómeno que afecta directamente la capacidad de compra de la población local.
“Lo que está haciendo este fenómeno es elevar aún más los precios de los bienes. Y el ingreso pierde capacidad de poder adquisitivo cada vez mucho más rápido”, señala.
De acuerdo con el especialista, este proceso no es espontáneo, sino impulsado por dinámicas económicas específicas.
“Esta gentrificación también es impulsada por factores locales; es decir, ¿quién está haciendo que vengan los residentes? Esa es la pregunta importante. ¿Qué, o quiénes están haciendo que vengan nuevos residentes? Un solo sector económico. El famosísimo subdesarrollo inmobiliario”, asegura.
Rodríguez Cedillo cuestiona el modelo de crecimiento basado en el sector inmobiliario, al considerar que genera beneficios concentrados y costos generalizados.
“Le llamo subdesarrollo inmobiliario porque genera desarrollo privado para los dueños, pero genera subdesarrollo para el resto de la economía yucateca y de los habitantes de Yucatán”.
Incluso, recalca contradicciones en el mercado de vivienda.
“El Diario sacó una nota muy interesante, donde dice que hay déficit de vivienda. Pero en los últimos 10 años han dicho que tenemos un boom inmobiliario. ¿Cómo puede coexistir un déficit de vivienda con un boom de su desarrollo inmobiliario?”.
Para el economista, esto refleja una economía desigual en su funcionamiento.
“Tenemos una economía con comportamientos totalmente disímiles que privilegia, que privatiza beneficios y socializa costos”.
En paralelo, el mercado de consumo parece ajustarse a los nuevos residentes con mayor poder adquisitivo, en detrimento de la población local.
“En los últimos seis meses, ¿cuántos supermercados de buen nivel se han abierto? (…) con precios que realmente no son adecuados, no son acordes a un ingreso promedio yucateco que ronda entre los 8,000 y 12,000 pesos mensuales brutos”, comparte.
Esta brecha entre precios e ingresos está modificando los hábitos de consumo.
“Eso lo que hace es que, por ejemplo, muchos van a Costco y tarjetean, pero Costco tiene precios de ciudades de buen nivel de ingreso”.
El yucateco, sin oportunidad de ocio
El doctor advierte que el margen para el gasto no esencial es prácticamente inexistente para la mayoría de la población.
“Realmente el yucateco no tiene consumo de ocio, salvo que ahorre y deje de consumir, o que se endeude o que no tenga consumo de ocio, y que es la mayoría de la población. El yucateco promedio que tiene gasto de ocio lo hace con tarjeta”, concluye.

