Ciudad de México.- Luisa María Alcalde, líder nacional de Morena, dijo sentirse honrada de que la Presidenta Claudia Sheinbaum le haya ofrecido ser la Consejera Jurídica de la Presidencia en sustitución de Esthela Damián, quien renunció para buscar candidatura en Guerrero.
Sin duda es para mí significa un reconocimiento de mi trayectoria, me siento muy, muy contenta”, dijo en entrevista con N+.
“Denme un ratito para pensarlo, ya la buscaré para poder plantearle mi decisión”, dijo Luisa María Alcalde sobre la invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum de integrarse a su gabinete como consejera jurídica. pic.twitter.com/u5l60lrncB
— NMás (@nmas) April 22, 2026
“Como le dije a ella, denme un ratito para pensarlo, ya la buscaré para poder plantearle mi decisión”.
Indicó que una vez que se lo comunique a la Presidenta, lo hará público.
En su mañanera, Sheinbaum informó que invitó a Luisa María Alcalde a ser la nueva Consejera Jurídica de Presidencia.
Ayer decidí y hablé con ella, invitar a Luisa María Alcalde a la Consejería Jurídica. ¿Por qué a Luisa María? Creo que ha desempeñado un gran papel al frente de Morena, es una excelente abogada, muy buena abogada.
#Mañanera “La decisión de llamar a Luisa María es mi decisión”, dijo @Claudiashein; señaló que es una abogada destacada y que deberá decidir si continúa en Morena o se incorpora al Gobierno de México.https://t.co/ti8sAhL2nI
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“Y ella participó en muchos temas con el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, primero como Secretaria del Trabajo y luego en la Secretaría de Gobernación. Ella fue muy importante en toda la planeación de la reforma al Poder Judicial, cómo vino todo el proceso y algunos otros temas importantes”, justificó.
Ariadna Montiel sería dirigente nacional de Morena
La presidenta del partido será sustituida en breve por Ariadna Montiel, la secretaria de Bienestar, según ha podido saber EL PAÍS de fuentes internas del partido. El cambio en la cúpula del partido oficialista confirma un giro que se venía incubando desde hace meses. El desgaste interno, los resultados por debajo de las expectativas y la incapacidad para ordenar las disputas locales han obligado a la presidenta, Claudia Sheinbaum, a apostar por un revulsivo que, de acuerdo a las fuentes consultadas, se venía operando desde hace meses en Palacio Nacional.
Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar, en Ciudad de México, el 4 de marzo de 2026. Foto: El País
La reconfiguración, sin embargo, es más profunda. Fuentes cercanas a la presidencia han confirmado a este periódico que a la salida de Alcalde se perfila también la de Andrés Manuel López Beltrán de la estructura partidista. A la Secretaría de Organización de la agrupación política, hasta hoy ocupada por el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, llegaría en las próximas horas Esthela Damián Peralta, la cabeza de la Consejería Jurídica de la presidencia. El movimiento deja un mensaje inequívoco: la conducción de Morena quedará en manos de tres perfiles de absoluta confianza de la presidenta. Para cerrar la pinza, la vacante en la Consejería Jurídica podría ser cubierta por Alcalde.
La llegada de Montiel responde a una urgencia inmediata: recuperar el control territorial y disciplinar a una estructura que daba ya signos de desorganización y falta de rumbo. Montiel, una colaboradora muy cercana a Sheinbaum, operadora con trayectoria y buenos resultados en la administración de los programas sociales, representa el perfil que la presidenta ha considerado indispensable para recomponer el rumbo del partido.
Sheinbaum toma así las riendas del partido ante el riesgo de fracturas de cara a las elecciones intermedias de 2027, refieren fuentes cercanas a la presidencia. La designación de Citlalli Hernández como responsable de las alianzas y candidaturas es la primera pieza clave de este cambio de fichas. Una figura con legitimidad interna encargada de contener las tensiones con el Partido del Trabajo y en el Partido Verde Ecologista, y de evitar que la disputa por las candidaturas escale a una crisis pública que ponga en riesgo la mayoría en el Congreso, las 17 gubernaturas y los cientos de cargos locales que se disputarán en menos de dos años.
La caída de Alcalde es leída dentro y fuera de Morena como el saldo de una dirigencia que nunca logró consolidarse. Su gestión estuvo marcada por señalamientos de improvisación, conflictos internos y una creciente desconexión con las bases. Es por ello que el ascenso de Montiel no es solo un cambio de nombre, sino un giro en la estrategia del partido con la intervención directa de Sheinbaum. A diferencia de Alcalde, su fortaleza no está en el discurso político, sino en la operación territorial: el manejo de padrones, el control de los beneficiarios y la capacidad de movilización.
La intervención presidencial ha sido celebrada por algunos liderazgos. Se trata de un golpe en la mesa contundente, pero también expone la fragilidad institucional del partido en el poder, incapaz de procesar sus conflictos sin la mediación de la mandataria.
El reto inmediato será doble, refieren legisladores morenistas. Por un lado, Hernández deberá construir acuerdos en medio de una guerra por las candidaturas que Alcalde dejó crecer y por otro, Montiel tendrá que demostrar que puede trasladar su experiencia administrativa al partido. Morena ha entrado en fase decisiva.
JRL
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