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El Diario 22 Apr, 2026 14:49

Arrastra Tren Maya una estela de promesas incumplidas

Ciudad de México.- En lo más profundo de la selva maya de México, unas luces blancas y brillantes resplandecen de forma inverosímil en un contexto de naturaleza salvaje: se trata de un centro de mantenimiento de una línea ferroviaria emblemática valorada en miles de millones de dólares.

Pero justo al otro lado de la valla perimetral, una aldea aislada de la red eléctrica

El Tren Maya de México, un proyecto ferroviario de aproximadamente mil 500 kilómetros, tenía como objetivo impulsar el desarrollo del empobrecido sur del país mediante la mejora de la infraestructura y el aumento del turismo.

Sin embargo, dos años después de su inauguración atraviesa dificultades. La venta de boletos cubre solo una fracción de los costos operativos y los hoteles construidos a lo largo de la ruta permanecen en su mayoría vacíos.

Mientras tanto, a pesar de las promesas del Gobierno, las comunidades locales cercanas a la línea afirman que han visto pocos beneficios. Un análisis de Reuters de los datos del censo y entrevistas con decenas de residentes de las localidades situadas a lo largo de la vía reveló que la pobreza sigue arraigada y que es difícil encontrar empleos bien remunerados.

En Vida y Esperanza, a pocos pasos de un depósito de mantenimiento ferroviario, residentes habían esperado que el tren trajera cambios.

"Tampoco es como algo que estemos pidiendo de más", dijo Mary Sandra Peraza, una mujer de 30 años y madre de cuatro hijos.

Las líneas eléctricas instaladas para el tren pasan casi directamente sobre su casa, pero ella depende de un panel solar y un generador alquilados para cubrir las necesidades energéticas de su familia.

Antes del amanecer, Peraza prepara el desayuno en una placa de propano en una pequeña cocina al aire libre. La única escuela primaria del pueblo se encuentra a un paso del depósito, pero no tiene conexión a la red eléctrica para ventiladores, computadoras o incluso una iluminación estable.

Su profesora, Lidia Patricia Chan, lleva años intentando que le conecten la luz.

Las autoridades le han dicho que no se puede instalar la electricidad hasta que los terrenos bajo la escuela cuenten con títulos de propiedad formales. El problema de la burocracia es habitual en parcelas comunales rurales como esta, pero ella había esperado que eso cambiara con la llegada de un megaproyecto que, según había prometido el Gobierno, impulsaría el desarrollo y el progreso.

En Quintana Roo, donde se encuentra Vida y Esperanza, la proporción de hogares con electricidad registrada descendió ligeramente durante el periodo en que se construyó la línea ferroviaria, según datos oficiales, a pesar de que se construyeron nuevas subestaciones para suministrar energía a la línea.

El ex presidente Andrés Manuel López Obrador promovió el Tren Maya, una ruta circular que conecta ciudades y yacimientos arqueológicos la península de Yucatán, como una forma de llevar el desarrollo a las comunidades indígenas mayas y extender el turismo de los complejos de playa como Cancún.

Pero ese desarrollo aún no se ha materializado, muestran datos del Gobierno.

Aunque el gasto federal en el Tren Maya provocó un aumento histórico del 13.2% en el crecimiento económico de Quintana Roo en 2023, ese impulso resultó ser temporal y relacionado con la construcción. El estado sufrió una contracción del 9.7% en los primeros nueve meses de 2025, según los últimos datos de INEGI.

Quintana Roo redujo el desempleo y amplió la contratación formal, pero alrededor del 60% de los trabajadores de Yucatán siguen ocupando empleos informales sin protección legal ni de seguridad social.

Aunque gobiernos han prometido durante décadas que el desarrollo traería oportunidades, muchos activistas comunitarios afirman, por el contrario, que sus bosques se han fragmentado, las tierras comunales se han erosionado y las tradiciones se han visto

Las impugnaciones legales el tren por parte de grupos ecologistas y comunidades indígenas fracasaron finalmente, ya que el Gobierno impulsó el proyecto al amparo de exenciones por motivos de seguridad nacional.

Para muchos mayas, la tierra por la que discurre el tren es su herencia sagrada, fundamental para su identidad y que los vincula con sus antepasados.

"Me siento indignado por las formas como se llevaron al cabo -las cosas- (...) porque no nos tomaron en cuenta", dijo Eliseo Ek, de 45 años, un activista indígena de la comunidad de Nicolás Bravo, en Quintana Roo.

En Xpujil, un pueblo cercano a la línea ferroviaria y a la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche, Nicolás Moreno, un apicultor y agricultor de 50 años, abre un grifo dentro de su modesta casa de hormigón. No sale nada.

López Obrador prometió que se abordaría la escasez crónica de agua del pueblo cuando inauguró el acueducto Adolfo López Mateos-Xpujil en enero de 2024.

"¿Cómo hacemos una obra magna, como el Tren Maya, y no se introduce el agua?", cuestionó López Obrador durante su discurso en un acto público.

Pero, según Moreno, los grifos siguen secos. "Fue una palabrería", afirmó al hacer referencia a las promesas del ex presidente.

Mientras tanto, el tren ha tenido dificultades para atraer el interés esperado.

Concebido como una conexión ferroviaria fluida entre Cancún y otros destinos turísticos de primer orden, los retos legales, los cambios de trazado por motivos medioambientales y las limitaciones del terreno empujaron tramos clave hacia el interior y dejaron muchas estaciones lejos de los centros urbanos y los aeropuertos, lo que lo convierte en una opción menos práctica para los visitantes.

Reuters visitó tres estaciones en noviembre de 2025, todas ellas prácticamente vacías. En un viaje de tarde entre semana entre Bacalar y Chetumal, menos de 40 de los 230 asientos estaban ocupados.

López Obrador dijo en su momento que el tren transportaría millones de personas al año una vez terminado, una cifra que se ha reducido a 1.2 millones. Al mismo tiempo, el presupuesto del proyecto se ha disparado de 7 mil millones a más de 25 mil millones de dólares y los ingresos del año pasado cubrieron menos del 13% de los costos operativos.

La ruta del tren también ha dado lugar a una cadena de seis hoteles Tren Maya. Uno de ellos, situado en la reserva de Calakmul y rodeado de selva, cuenta con dos piscinas y comodidades modernas. Según un empleado de recepción, una noche de noviembre solo estaba ocupado en un 20%.

Los datos del Gobierno analizados por Reuters muestran que esas propiedades registraron tasas de ocupación mensuales medias de entre el 5 y el 24% durante la mayor parte del año pasado.

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