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Radar Inteligente
El Financiero 23 Apr, 2026 01:45

Reuniones de primavera: disonancia cognitiva, desequilibrios e incertidumbre

Las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, celebradas la semana pasada en Washington, dejaron, a mi juicio, una preocupación central: la de un mundo que percibe con claridad la magnitud de los riesgos que enfrenta, pero que, al mismo tiempo, no son incorporados en las variables financieras. El ambiente estuvo definido por una combinación contradictoria de preocupación genuina entre autoridades y expertos debido al actual contexto geopolítico y una llamativa complacencia en los mercados financieros, que no incorporan un escenario grave. Varios analistas catalogaron esta situación como una “disonancia cognitiva”.

El tema central fue, desde luego, la guerra en Irán, que ha resultado en revisiones a la baja en los pronósticos de crecimiento para la economía global e introduce nuevos riesgos de inflación energética y de alimentos a nivel global. El FMI tituló su informe de perspectivas económicas mundiales “La economía global a la sombra de la guerra” y proyecta para 2026 un crecimiento de 3.1%, por debajo del promedio histórico de 3.7%. En un escenario en que la guerra dure más y se observen más daños a la infraestructura energética crítica, esa cifra podría caer hasta 2.0%, con la inflación superando 6.0% hacia 2027. Es un panorama muy preocupante.

Y, sin embargo, los mercados financieros parecen estar en otra conversación. Mientras los expertos geopolíticos mostraban una marcada preocupación por el prospecto de un conflicto duradero, los mercados exhibían lo que en inglés se describe con precisión como fear of missing out: el temor a perderse el rally, no la guerra. Las narrativas para justificarlo son variadas: la inminencia de un acuerdo de paz, un arreglo rápido en las tensiones comerciales, la promesa de que la inteligencia artificial (IA) traerá incrementos históricamente altos en la productividad y que solucionará los problemas de la economía global. Ante este entusiasmo, resulta difícil reconciliar el pesimismo de los expertos políticos con lo observado en los mercados financieros.

Otro tema recurrente en las reuniones fue la gradual pérdida de confianza en el dólar y en los bonos del Tesoro. Los crecientes déficits fiscales, que serán todavía mayores debido a la guerra, los ataques a la Reserva Federal y la errática política económica de EU generan dudas sobre el dólar. En el margen, cada vez menos bancos centrales invierten sus reservas en bonos del Tesoro. Si bien la supremacía del dólar se mantendrá por varios años más ante la ausencia de competidores creíbles, en el margen el dólar perderá algo de importancia.

Otro elemento central de las discusiones fue el tema de los desequilibrios económicos globales. Diversos funcionarios y analistas coincidieron en que los déficits de cuenta corriente de países como Estados Unidos frente a los superávits de países asiáticos reflejan un importante desequilibrio en la economía global. Estados Unidos ha dicho que el problema radica en temas comerciales y que los aranceles son la solución. Me parece que se trata de una visión errónea. La explicación de estos déficits radica en que es un país con bajos niveles de ahorro respecto a su inversión. Si realmente se busca reducir el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos, deberían reducir su enorme déficit fiscal, que se encuentra en niveles de entre 6% y 7% del PIB; tener ese déficit con una situación cercana al pleno empleo es una locura.

¿Qué se comentó respecto a México? Fundamentalmente, optimismo por el nuevo marco de infraestructura que busca atraer inversión privada y por el reciente anuncio de que se explotará el fracking para producir gas natural. En la coyuntura actual, las medidas que aumenten la oferta energética son bien vistas por los mercados.

También está la percepción de que México está relativamente bien posicionado ante los choques energéticos globales, debido a que sigue exportando crudo —aunque mucho menos que hace unos años— y a que tiene acceso al gas natural de Texas a través de ductos, lo cual ha permitido evitar incrementos tan importantes en este energético como los que se han visto en Europa y Asia.

Finalmente, sigue existiendo preocupación por los temas de Estado de derecho, en particular por la incertidumbre que ha traído la reforma al sistema judicial. Se percibe que México está ante una oportunidad de integrarse más con Estados Unidos, pero para lograrlo se requiere que los planes de infraestructura se implementen pronto y que se corrija el rumbo que está tomando el sistema judicial.

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