La declaración de Mariano Rajoy en el juicio del caso Kitchen ha servido para cerrar filas en torno a su antigua cúpula del Ministerio del Interior. Lejos de adoptar un perfil bajo, el exlíder del Partido Popular optó por una defensa sin fisuras de quienes hoy se sientan en el banquillo, insistiendo en que la controvertida operación policial “se ajustó a la legalidad” y negando haber tenido conocimiento alguno de la misma.
Durante poco más de media hora de interrogatorio en la Audiencia Nacional, Rajoy respondió con una sucesión de negativas a todas las cuestiones clave. Rechazó conocer la existencia de una contabilidad paralela en su partido, desmintió haber ordenado la destrucción de pruebas y negó cualquier contacto o maniobra para presionar al extesorero Luis Bárcenas.
El núcleo del proceso judicial gira en torno a la supuesta operación de espionaje organizada desde el Ministerio del Interior para sustraer información comprometedora que Bárcenas pudiera conservar. Según la Fiscalía, el objetivo era impedir que ese material llegara a los investigadores del caso Gürtel, que cercaba al partido en aquellos años. Sin embargo, Rajoy se desmarcó completamente de esa tesis y defendió que se trató de una actuación policial legítima destinada a recuperar fondos presuntamente ilícitos.
El expresidente también se refirió indirectamente a las declaraciones recientes de Bárcenas, quien aseguró que el PP impulsó la operación y llegó a acusar a Rajoy de destruir documentos relacionados con la financiación irregular. “Es absolutamente falso”, zanjó con contundencia, negando incluso que existiera la grabación mencionada por el extesorero.
En su intervención, Rajoy evitó entrar en detalles operativos y subrayó que un jefe del Ejecutivo no participa en ese tipo de actuaciones. Según su versión, ni él ni el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tenían conocimiento directo de maniobras concretas como la captación de confidentes o el uso de fondos reservados.
La comparecencia también estuvo marcada por referencias a los mensajes intercambiados con Bárcenas en plena crisis del caso Gürtel. Rajoy aseguró recordar únicamente el ya célebre “Luis, sé fuerte”, restando importancia al resto de comunicaciones. Reconoció, eso sí, que la relación con el extesorero se deterioró cuando tuvo constancia de sus cuentas millonarias en Suiza.
El juicio del caso Kitchen continúa así avanzando con versiones enfrentadas. Mientras las acusaciones sostienen la existencia de una trama política para proteger al Partido Popular, Rajoy ha optado por una línea de defensa clara: negar cualquier implicación personal y reivindicar la actuación de los cuerpos de seguridad. La última palabra, en cualquier caso, quedará en manos del tribunal. @mundiario