La subgobernadora de Banco de México, Galia Borja afirmó que el traspaso del alza internacional en los precios del petróleo a la inflación, está siendo mitigado por el esfuerzo fiscal del gobierno federal, en una dinámica similar a la observada en el 2022.
Advirtió que los bancos centrales deben vigilar estos choques externos porque pueden incidir en la formación de precios y en las expectativas de inflación.
Entrevistada por El Economista, refirió su postura disidente en la decisión monetaria de marzo, cuando votó por mantener la tasa sin cambio, para explicar que en aquel momento contaban con información limitada para evaluar con precisión las implicaciones del choque, su magnitud y duración.
Borja consideró que el entorno externo ha mejorado desde entonces. “Pareciera que las tensiones se están mitigando, hay intención de ambas partes por encontrar una solución y los mercados han incorporado un escenario menos pesimista”, comentó en referencia al conflicto en Medio Oriente.
Añadió que la tasa real ex ante entró en terreno neutral desde noviembre del año pasado y que ella respaldó las decisiones previas para recortar la tasa, por la evolución del panorama inflacionario.
La tasa real ex ante resulta de la diferencia entre la tasa nominal (6.75%) y las expectativas de inflación a 12 meses (3.76 por ciento). El rango de la tasa real neutral, estimado por Banxico está entre 1.80 y 3.6 por ciento.
Aseguró que los determinantes tradicionales de la inflación apuntan hacia la convergencia con la meta, pese a los choques en precios relativos derivados del aumento en IEPS a ciertos genéricos, cuyo efecto es acotado y de una sola vez.
Impacto económico solo si afecta a los socios
La subgobernadora Borja recién regresó de Washington, donde sostuvo una serie de reuniones con inversionistas y bancos privados. Encuentros que giraron en torno a la política monetaria en México, y en particular a su punto de vista dado el sentido de su voto en la última decisión del 26 de marzo.
“Debido a que el conflicto en Medio Oriente supuso un nuevo choque no anticipado en nuestro panorama para la inflación, sí fue un tema sobre el cual recibí preguntas y comentarios. Pero también, diría que la perspectiva sobre el mismo ha mejorado a partir de las negociaciones para llegar a acuerdos”.
Observó que en la medida en que este choque afecte a la actividad mundial, impactará a la mayoría de las economías.
“Particularmente si afecta a nuestros socios comerciales puede incidir en México a través de una menor demanda de nuestras exportaciones, pero ello habrá de verse conforme evolucione el conflicto y se terminen de vislumbrar sus implicaciones en las distintas regiones del mundo”.
Hasta el momento, la región de América por su situación geográfica y exposición comercial está menos expuesta, enfatizó.
Peso firme
Galia Borja expuso que Banxico monitorea de forma permanente los flujos de capital, incluida la tenencia de deuda mexicana; aunque aclaró que no persigue un objetivo específico sobre esas variables.
La prioridad, dijo, es que los movimientos en los mercados financieros se mantengan ordenados “como ha sido hasta el momento”.
Añadió que, conforme avanzaron las negociaciones de paz en Medio Oriente, disminuyó la volatilidad financiera y el tipo de cambio regresó a niveles previos al conflicto.
Explicó que el canal cambiario mantiene una tendencia de apreciación prácticamente desde abril del año pasado, apoyado en parte por una debilidad generalizada del dólar.
Señaló que esto ayuda a contener la inflación de bienes importados y contribuye a condiciones monetarias más restrictivas de lo que sugiere la tasa real, que se ubica en rango neutral.
Indicó que tanto el tipo de cambio, como el crédito, son canales de transmisión que aún reflejan las condiciones restrictivas por rezagos en el ciclo monetario previo.
Acerca del canal del crédito, agregó que el financiamiento sigue creciendo, aunque a un ritmo menor. Esto contrasta con la trayectoria que ha seguido la tasa de referencia durante el último año y obedece, en parte, a una menor demanda de crédito vinculada a la incertidumbre global.
Con ello subrayó que persisten canales de transmisión monetaria que continúan reflejando condiciones restrictivas por rezago del ciclo monetario previo sobre la economía, aun con una tasa real en terreno neutral.