La gobernadora Libia García asegura que el apoyo estatal para la ciudad no será afectado por la renuncia al PAN de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez. Sería lo mejor. León necesita mucha pero mucha infraestructura para no ahogar su desarrollo. El presupuesto municipal es reducido, apenas alcanza para la operación de la seguridad pública y los servicios. La construcción de obra pública disminuye cada año en proporción al presupuesto total.
El problema más serio es el gasto para cubrir la seguridad pública y la prevención de la violencia: unos 5 mil millones fue lo que se presupuestan para 2026. Obra pública serían mil 729 millones y el resto de los 9 mil 200 millones serían para programas sociales, paramunicipales y gasto operativo.
El presupuesto creció nominalmente un 1.4 %, lo que significa una disminución real de recursos si tomamos en cuenta la inflación y aún más si consideramos que la población sigue creciendo. Es común que al paso de los meses el presupuesto crezca por una mejor recaudación o por la participación del estado y la federación en inversión de infraestructura.
Una comparación de los presupuestos de Guadalajara, Monterrey, Querétaro, por habitante, nos da una vista rápida de nuestro retraso.
Guadalajara 9 mil 438 pesos
Monterrey 8 mil 336
Querétaro 6 mil 501
León 4 mil 884
Los problemas se multiplican y las soluciones no las vemos porque, tanto la federación como los estados, usan enormes presupuestos asistenciales que limitan las posibilidades de invertir en infraestructura para el futuro. No se necesitan números para ver el aumento en el tráfico y los congestionamientos; la vida se complica porque hemos perdido la paz en muchas colonias de la ciudad. Cada año aumenta la presión para dedicar más recursos a la seguridad. Este año aumentará un 11.4 % sobre el año pasado (unos 400 millones). Si así siguiéramos, en pocos años ese rubro absorbería todo el presupuesto. Si la cooperación entre estado y municipio es indispensable para construir infraestructura, más lo es para construir la paz que tanto anhelamos.
Ahora tenemos un Ayuntamiento mayoritario de Acción Nacional, con una alcaldesa que seguro participará en otro partido o, por lo menos, sus ilusiones e ideales no son, desde ayer, las mismas que las de sus ex compañeros de partido. Se dice que será una relación “institucional” o “profesional” o lo que se quiera, pero la realidad es que un divorcio es difícil de sobrellevar sobre un mismo techo.
A Alejandra Gutiérrez le quedan poco menos de 18 meses de mandato, justo la cuarta parte de sus dos mandatos. La efervescencia distraerá a todos los actores que quieren sucederla. Luis Ernesto Ayala, que es de su simpatía, calienta motores; el diputado federal Alan Márquez se apunta y el partido lo apoya – su hermano Aldo es el presidente–. En Morena y en MC buscan ciudadanos destacados para ganar terreno.
Al finalizar el año serán los miembros del PAN del Ayuntamiento quienes decidirán el presupuesto de 2027. La alcaldesa no podrá ordenar en todo como lo hacía hasta hoy, por una resistencia natural a darle apoyo a quien abandonó el barco de su color y luchará con otros colores en la elección. Habrá que ver con lupa la ruta del poder en todos los municipios del estado.