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Expansion 24 Apr, 2026 05:55

Gas LP sube más de 4% y presiona gasto de hogares y pequeños negocios

Los efectos energéticos provocados por la guerra entre Estados Unidos e Irán no solo se reflejan en el crudo y los combustibles automotores, sino también en el gas LP, que es el combustible por excelencia para los hogares mexicanos. Al ser un derivado de la producción petrolera, también ha registrado incrementos en las últimas semanas que afectan la economía de las familias y de los pequeños negocios que lo emplean para diversas actividades.

En la semana del 22 al 28 de febrero de este año –justo antes de que iniciara el conflicto bélico– el precio del gas LP en la Ciudad de México por kilo era de 18.64 pesos y de 10.06 pesos por litro. Pero en las semanas del 29 de marzo al 11 de abril, el precio registrado fue de 19.43 pesos por kilo y de 10.49 pesos por litro, lo que representa un incremento del 4.23% y del 4.27% respectivamente. En la semana del 19 al 25 de abril, los precios registraron una ligera disminución, pues el kilo del gas LP cuesta 19.28 pesos y 10.41 pesos por litro; pero sigue reflejando precios más altos de los que se tenían previo al conflicto.

Por regiones Resulta importante recordar que el gas LP tiene un tope máximo de precio de venta al consumidor final desde agosto del 2021, medida impuesta por el gobierno federal que no ha sido modificada bajo el argumento de cuidar el bolsillo de los consumidores y de controlar los niveles de inflación. A diferencia de la gasolina regular o del diésel, este no es un ‘pacto voluntario’ que aplica un precio máximo a nivel nacional, sino que se estableció toda una metodología de control de precios que contempla 145 regiones en las que se aplica un precio específico según las condiciones del mercado.

La metodología contempla costos como de adquisición, fletes, márgenes de comercialización, inversión y operación, tanto para las empresas gaseras como para las personas comisionistas u hombres camión (encargados de repartir cilindros en las calles). El pasado 20 de enero, la CNE publicó un acuerdo en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en el que, tras 4 años y medio de tope de precios, se liberó nuevamente el precio de venta al público; lo anterior en respuesta a la ola de amparos que presentaron diversas empresas y que resultaron favorables y se aplicaron con efectos generales a fin de no provocar una asimetría en el mercado. Sin embargo, al siguiente día la CNE emitió un nuevo acuerdo, con una nueva metodología, para volver a topar el precio del gas LP con ajuste semanal para que las variaciones en los precios internacionales se reflejen de forma gradual. La justificación de la CNE para volver a implementar el control de precios es la protección al usuario final de los precios volátiles del sector, así como una manera de controlar la inflación. “Que la ausencia de regulación en precios máximos podría impactar negativamente en el bienestar social y económico, como se evidenció durante el proceso de liberalización de precios de 2017”, expone la publicación del regulador.

Hay tope, pero sube el precio Pese al control, en las últimas semanas se ha observado un incremento en el precio del energético, pues aunque es manejado por el gobierno, el incremento de la materia prima, que es el petróleo, se ha tenido que reflejar a los consumidores. Más del 90% de los hogares mexicanos usan el gas LP para la preparación de alimentos o calentar agua, por lo que cualquier aumento se resiente en los bolsillos. Al respecto, Martha Neri, ama de casa, quien adquiere el gas en cilindros, dijo que ya es hasta la hora de tener el camión a las afueras de la casa cuando se enteran del aumento. “Es muy difícil, a mí un tanque de 20 kilos me dura un mes y medio, porque somos 5 personas en la casa y la comida, pues el gas no rinde. Luego uno ya tiene el dinero porque sabemos cuanto se pagó por el tanque anterior y a la mera hora resulta que es más, y yo luego ya no tengo esos pesos de diferencia, uno termina agarrando lo de la comida para acompletar”, aseguró. Pero los hogares no son los únicos que sufren, también los negocios son otros que pagan las consecuencias del incremento de precios. Las tortillerías –quienes ya enfrentan el alza al precio del maíz–, las tintorerías, lavanderías, entre otros que también requieran gas para su funcionamiento, enfrentan el alza de precios de manera directa, lo que merma su margen comercial. Antonio López, dueño de una tortillería en Ecatepec, dijo que su negocio tiene un tanque estacionario de 1,000 litros, que puede durar, aproximadamente, una semana y media, por lo que han experimentado el incremento del precio a la hora de rellenar el tanque de su negocio. “A mediados de febrero el gas me lo daban como en 10 pesos el litro, unos 8,000 pesos son lo que le echaba, porque pues no está vacío cuando vienen; pero ahorita ya cuesta 50 centavos más, entonces si cargo unos 800 litros ya estoy pagando unos 400 o 500 pesos más y claro se siente en el bolsillo”, aseguró.

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