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Radar Inteligente
El Economista 17 Mar, 2026 22:49

Ahora México quiere invertir en México

Estoy dentro de un salón de un hotel de lujo sobre Paseo de la Reforma. Lo ocupan unas 300 personas este martes por la tarde.

Es una cumbre de negocios. Durante una de las discusiones, una persona con el micrófono en mano pregunta a los otros panelistas que le acompañan en el estrado: ¿qué debería cambiar México para facilitar y atraer sus inversiones?

Un hombre del público, sentado a mi lado, me responde en voz baja, digamos que a manera de broma: “la presidenta”.

Difiero. Pero más allá de lo que yo pueda decir, percibo que entre los miembros de la AMEXCAP —asociación que agrupa en México a administradores de fortunas nacionales e internacionales y que ayer celebró su cumbre anual— existe una ambición generalizada por invertir.

Los estadounidenses dirían que estos mexicanos controladores de millones andan bullish.

Pero también percibo una disociación. Dos grupos mexicanos con alto poder adquisitivo dominan las decisiones de inversión. Unos, fuertemente influidos por ideologías. Otros, parados sobre el pragmatismo.

Lo que escucho es que muchos administradores de despachos de inversión de familias prósperas, o family offices, pronunciaron con fuerza la palabra “diversificación” para el destino de su dinero hasta el inicio de este año.

Puesto así, parece prudente. No hay que poner los huevos en la misma canasta.

Pero, al parecer, lo hicieron dejando ver su interés por sacar de México mucho capital.

Quizás tuvo sentido. En muchos casos el fisco ha sido más agresivo para cobrar impuestos y, seamos francos, los gobiernos morenistas han detenido inversiones precisamente de este tipo de personajes, incluso de manera deliberada y proactiva.

¿Qué sentido tiene mantener mucho capital privado en donde no es bienvenido?

Eso fue hasta el inicio del año. Pero un par de corrientes cambiaron el sentido de la tendencia.

Por un lado, la presidenta se ha preocupado porque se detuvo la creación de empleos. Ha revisado con detalle los problemas de ineficiencia y corrupción que frenan inversiones.

Regañó, dio órdenes. Incluso convocó el mes pasado a un nuevo comité de promoción de inversiones, con empresarias y empresarios a cargo de ese trabajo en cada caso.

El gobierno aceleró sus convocatorias de inversión en energía: una emitida en octubre que priorizó solicitudes de permisos para proyectos privados de generación eléctrica por casi 5 mil millones de dólares.

Otra, anunciada precisamente a finales de enero de 2026, busca complementar la primera con más proyectos privados de energías renovables.

Lo más importante que destacan los inversionistas es que finalmente tienen una conversación con el gobierno. Ridículamente, durante un tiempo se detuvieron por un largo periodo.

No hay que cambiar a la presidenta. Acaso urge que alguien coordine la aplicación de sus decisiones, una vez tomadas. El viejo problema de la falta de un coordinador de gabinete.

Pero decía que hubo dos corrientes. La segunda tiene que ver con lo que le pasó al resto del mundo.

Producto de decisiones y acciones del presidente de Estados Unidos, el mundo se descompuso con la guerra. Ya puesto así, México luce muy bien.

El cierre del estrecho de Ormuz impacta a Las Ramblas, igual que a Caminito o a Shenzhen.

Eso puede arreglarse en una semana o en dos, o en un año. O no resolverse más.

La guerra reparte incertidumbre y, para los estadounidenses, tener fábricas en el país de al lado hace sentido. Por ahora, México tiene otra oportunidad en este año en que renegocia tratado.

El T-MEC no desaparecerá, pronostican inversionistas, pero cambiará. La negociación misma podría prolongarse, terminarse y luego el presidente Donald Trump podría señalar un nuevo conflicto. Con todo y tratado.

Porque es el nuevo mundo. Se fueron los días en los que las reglas permanecían estables durante décadas.

Lo único cierto es que México debe tener infraestructura: energía, educación, transporte, salud, telecomunicaciones, centros de datos.

Pero ¿instalar una fábrica? ¿un centro comercial? ¿apostar por una ciudad? Las decisiones deben tomarse pensando en cambiarlas completamente o ajustarlas en fracciones. Nueva era.

Pero por ahora les aviso que sí hay muchos mexicanos interesados en México. Y no solo mexicanos.

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