Guanajuato, Gto., 24 de abril de 2026.– La Universidad de Guanajuato abrió un espacio de reflexión académica sobre la participación política de las infancias y adolescencias con la conferencia magistral “¿Quién cuenta en la democracia? Autonomía progresiva y derechos políticos de infancias y adolescencias”.
La actividad reunió a estudiantes, docentes e investigadores de la División de Derecho, Política y Gobierno, en colaboración con la Cátedra de Derecho Público y el Cuerpo Académico de Gobierno, Instituciones y Organizaciones en el contexto de la Globalización.
El encargado de la ponencia fue Daniel Delgado Ávila, licenciado en Derecho por la propia institución y maestro en Derecho Constitucional por la Universidad Iberoamericana. Durante su intervención, cuestionó la visión tradicional que limita la participación política únicamente al voto.
“¿La democracia empieza a los 18 años?”, planteó ante la audiencia. A partir de esa reflexión, señaló que los espacios políticos continúan siendo restrictivos para las personas menores de edad, quienes con frecuencia permanecen invisibilizadas como sujetos de derecho.
Autonomía Progresiva
Asimismo, explicó que la autonomía progresiva permite reconocer y garantizar el ejercicio de derechos desde la niñez hasta la adolescencia, con base en instrumentos jurídicos nacionales e internacionales. Entre ellos destacó la Convención sobre los Derechos del Niño y el artículo 4 de la Constitución mexicana.
De igual manera, recordó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuenta con un protocolo para juzgar con perspectiva de infancia y adolescencia, lo que fortalece la visión de la niñez como titular de derechos y no como objeto de tutela.
La conferencia surgió a partir de contenidos académicos impartidos en distintas unidades de aprendizaje, coordinadas por las investigadoras Karla Alejandra Escárcega Robledo y Lidia Ángeles García González.
Finalmente, el conferencista subrayó que una sociedad que no escucha a la niñez no forma ciudadanía, sino obediencia, por lo que fortalecer su voz representa un paso esencial para una democracia incluyente.