A 15 meses de que el republicano Donald Trump asumió por segunda ocasión la oficina oval de la Casa Blanca, el miedo de los migrantes mexicanos en Estados Unidos ha dejado de ser coyuntural para convertirse en estructural, subrayó el Cónsul de México en Atlanta, Rafael Laveaga.
Durante su intervención en el panel "Acción Consular Mexicana en EU", en el que participó junto a sus homólogos de Los Ángeles, Carlos González; de Chicago, Reyna Torres, y de San Diego, Alicia Kerber, el diplomático aseguró que la problemática impacta varios aspectos de la vida cotidiana, como la salud y la economía.
"El miedo ha pasado de ser coyuntural a ser estructural, porque ha trascendido a todos los niveles con consecuencias concretas.
"Si tienes miedo de que el banco te reporte con Migración, ya no abres cuentas de banco. Si tienes miedo de que el ISR (Servicio de Impuestos Internos, por sus siglas en inglés) te reporte con Migración, pues ya no pagas impuestos. Si tienes miedo de que el hospital te reporte con Migración, pues ya no ingresas a la cirugía que necesitas. Sí tiene consecuencias graves y sí es una situación grave", aseguró.
El lado amable de las duras políticas migratorias impulsadas por la Administración del magnate republicano, añadió, es que ha obligado a los connacionales a informarse sobre sus derechos, tarea en la que la red consular auxilia mediante campañas de difusión con información detallada, oportuna y útil.
La Cónsul en Chicago, Reyna Torres, subrayó que, con la llegada de Trump, se observó un cambio en los parámetros para ejecutar detenciones, alertando que ahora se detonan por características físicas y detalles circunstanciales.
"La parte que ha sido un cambio enorme, una diferencia enorme -que yo nunca pensé ver- es la facilidad con la que se adopta una estrategia de perfileo racial para conducir los arrestos. Más allá de tener una orden de aprehensión, de tener algún tipo de antecedente, de verificar que se tuviera un antecedente aquí, el primer encuentro es cómo te ves, en dónde estás, qué tipo de trabajo estás haciendo.
"Eso lleva a una situación de miedo que es generalizada. En un núcleo familiar que no es homogéneo, en el que hay personas ciudadanas, indocumentadas, dacas, residentes, todos tienen miedo", apuntó.
Advirtió que, a largo plazo, la naturaleza de los arrestos podría derivar en dificultades en la salud mental, acceso a los derechos y economía, tanto local como de los migrantes.
En su turno, la Cónsul en San Diego, Alicia Kerber, indicó que el temor por ser detenido o deportado ha disminuido el número de denuncias por actos o delitos contra la comunidad.
"Estamos viendo que por parte de la comunidad hay una invisibilización preventiva. Ya no hay tantas denuncias de delitos, la cancelación de citas médicas, la reducción de movilidad ciudadana.
"Este miedo se convierte en un inhibidor del ejercicios de los derechos", indicó.
A esto, añadió el Cónsul en Los Ángeles, Carlos González, se le suma el hecho de que la Administración Trump también se ha encargado de eliminar los recursos federales que se destinaban a organizaciones a favor de los migrantes, lo que afecta la capacidad de los consulados.
"Un Consulado llega tan lejos como se lo permiten sus aliados en la comunidad. Clínicas legales, ONGs, universidades. Durante las administraciones anteriores, estas organizaciones de defensa a los derechos de los migrantes contaban con programas federales que les permitían financiar la ayuda legal para personas indocumentadas que fueran arrestadas o que estuvieran tratando de contrarrestar un procedimiento de deportación, pero todos esos programas desaparecieron.
"Al debilitarse ese tipo de apoyos para los migrantes en aprietos, los consulados también den de alguna manera mermada su capacidad de apoyarse en nuestros socios fuertes", expuso.
Añadió que al recorte se le suma la implementación de una política deliberada para limitar al máximo el otorgamiento de fianzas en casos migratorios, en los que se disputa la remoción o no de un extranjero en los Estados Unidos.
"La gente que quiere pelear su deportación, lo tiene que hacer mientras está detenida. No puede salir y pelear en libertad.
"Las personas que hemos entrevistado, desde el 6 de junio del 2025 en centros de detención, menos del 4 por ciento ha podido lograr su fianza", apuntó.