El ruido arancelario de los últimos meses ha aumentado su volumen con la recién iniciada revisión del T-MEC. Muchos titulares se publicaron después de cada decreto y de cada declaración de Washington; sin embargo, cuando pasa el eco y se analiza a detalle qué implicaba para México, la imagen ha resultado más favorable de lo que el tono de la conversación pública sugiere.
El reciente fallo de la Suprema Corte de Estados Unidos, que invalidó los aranceles impuestos bajo la ley de poderes de emergencia económica (IEEPA), reconfiguró de nueva cuenta el escenario comercial global en cuestión de días. Trump respondió con un arancel global de 10% aplicado a prácticamente todos sus socios, con la posibilidad de elevarlo a 15. El mundo entero quedó expuesto a esa tarifa. México, no del todo. Alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos están cubiertas por el T-MEC y mantienen arancel cero. El arancel efectivo promedio que pagaba México rondaba 4.1% y con este “nuevo esquema”, ese número baja a cerca de 2%. Mientras China, Vietnam o la Unión Europea compiten ahora bajo una tarifa uniforme de 15%, México y Canadá son los únicos países que conservan la posibilidad de exportar sin aranceles. Eso no es un detalle menor, es una ventaja estructural que considero conviene reconocer. Sin embargo, el panorama para México tiene estridencias. El sector automotriz y algunos segmentos industriales (como el acero) sujetos a la Sección 232, siguen expuestos a aranceles sectoriales que ese fallo no modificó; el 17% de exportaciones que no están cubiertas por el tratado enfrenta hoy un diferencial arancelario más estrecho frente a sus competidores asiáticos. Además, el nuevo instrumento que usó Trump, la Sección 122 del Trade Act, mantiene la incertidumbre de fondo, aún cuando su vigencia es de apenas 150 días.
La ventaja de México ya no es amplia ni automática, pero precisamente por eso me parece que este momento es estratégico, no solo coyuntural. La revisión del T-MEC llega en un contexto en el que el propio esquema arancelario de Estados Unidos demuestra, involuntariamente, el valor del tratado. Que los bienes producidos bajo reglas de origen regionales puedan seguir entrando al mercado norteamericano sin aranceles no es una casualidad, es el argumento más poderoso que México puede llevar a la mesa de negociación: el T-MEC funciona… y funciona para ambas partes. México tiene ahora la oportunidad de convertir esa narrativa en propuesta concreta: fortalecer las reglas de origen, incrementar el contenido nacional en las cadenas productivas, profundizar la integración regional en sectores donde la ventaja competitiva es real. Cada empresa exportadora en México que certifica origen correctamente no solo paga menos aranceles; contribuye al argumento de que México es el socio comercial más confiable de América del Norte. Por otro lado, el precio del petróleo que ha escalado de forma significativa en los últimos días y alcanzaron los100 dólares por barril, es un tema que merece más atención por las implicaciones directas para México, aunque no sea el centro del debate arancelario. Un barril más caro fortalece la posición fiscal del país, pero también presiona los costos logísticos y de producción de los exportadores no petroleros. En la medida en que el alza del crudo fortalece el peso mexicano, puede reducir márgenes en sectores que compiten en dólares. Es un vector que conviene monitorear de cerca.
Me da la impresión que México llegó a la revisión del T-MEC en mejor posición relativa que hace un año, y no porque los retos hayan desaparecido, sino porque el reordenamiento global terminó por destacar lo que México ofrece: integración probada, cadenas activas y un tratado que, en medio de tanta turbulencia, sigue siendo el activo comercial más valioso de la región. Con todo lo que hemos estado experimentando en 2026, considero que el siguiente paso no es celebrar, sino ejecutar. ____ Nota del editor: Martín Pustilnick es Co-Founder y CEO de MUNDI , la compañía de servicios de financiamiento especializados en comercio internacional para todo tipo de exportadores mexicanos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión
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