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El Financiero 25 Apr, 2026 15:27

Crisis de petróleo en Bolivia: Cierre en Ormuz dispara costos y vuelve insostenibles los subsidios

Bolivia se está quedando nuevamente sin combustible, lo que pone en aprietos a un nuevo gobierno que había prometido recomponer la economía tras dos décadas de gobierno socialista.

El presidente Rodrigo Paz, parte de una ola de líderes latinoamericanos de derecha aliados de Trump, enfrenta problemas para obtener suministro, contener el malestar social y controlar un déficit presupuestario que podría ampliarse debido a los subsidios al combustible.

El aumento en el precio del petróleo por la guerra en Irán ha hecho que los subsidios sean mucho más costosos de mantener. A medida que disminuyen las exportaciones de gas natural, que alguna vez sostuvieron la economía de Bolivia, el gobierno se encuentra sin ingresos suficientes para importar más combustible y los dólares escasean.

En las calles, la paciencia también se agota. Camioneros bloquearon el jueves una avenida principal en La Paz, tras esperar días para abastecerse de diésel. Carlos Chuquimia, de 34 años, se encontraba dentro de la diminuta cabina de su vehículo con su esposa y sus dos hijos, de dos y cuatro años, preparándose para una tercera noche fría a 3.665 metros sobre el nivel del mar.

“Aquí con la familia porque si no ¿qué vamos a hacer?, porque el hospedaje es más gasto que venta nuestro de bolsillo”, dijo Chuquimia, originario de Cochabamba, en el centro de Bolivia. “No saben nada en la estación, yo quisiera que ya solucionen de una vez”.

Subsidios al combustible presionan la economía de Bolivia

Tras asumir el cargo en noviembre, Paz ya enfrenta dificultades para retener a algunos de los tecnócratas que nombró en un intento por acabar con el amiguismo y la corrupción. Claudia Cronenbold, presidenta de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos SA (YPFB) y ejecutiva local de Petrobras, renunció el miércoles temprano, afirmando que la institución se encuentra en un estado “significativamente más deteriorado de lo previsto”.

Horas más tarde, Paz tomó juramento al nuevo ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco Quintanilla, después de que su predecesor, Mauricio Medinaceli, dimitiera tras la agitación provocada por problemas de calidad de la gasolina.

El nuevo director de YPFB, Sebastián Daroca Oller, prometió estabilizar gradualmente el suministro y agregó que “a la par de verificar la calidad de los combustibles, aseguramos que no va a haber ningún incremento a los precios establecidos”.

Sin embargo, eso va a ser difícil. El cierre del estrecho de Ormuz mantiene los valores mundiales del petróleo muy por encima de los precios subsidiados en las gasolinas de Bolivia, a pesar de los fuertes aumentos de diciembre, incluido un incremento del 160 por ciento para el diésel. Se supone que en junio se realizarán nuevos ajustes en los precios en las gasolinas.

El presupuesto del gobierno para 2026 se basa en un precio del petróleo de 64.50 dólares por barril, alrededor de dos tercios de los niveles internacionales.

Aunque el sector privado puede importar gasolina y diésel, a las empresas les resulta más barato comprar combustible a YPFB. Esto pone de manifiesto las distorsiones del mercado y la potencial reacción negativa si Paz trata de desmantelarlas.

Busca atraer capital extranjero al sector energético y litio

Daroca declaró el viernes a la televisión estatal que un nuevo contrato de suministro de crudo permitiría a las dos refinerías infrautilizadas de YPFB impulsar la producción nacional de combustible en un plazo de 60 a 90 días.

El gobierno cerró 2025 con un déficit fiscal del 12 por ciento y prevé un resultado también deficitario del 9.2 por ciento este año, con una inflación del 15 por ciento y una contracción del PIB del 1.3 por ciento. Se espera que Bolivia se convierta en importador de gas natural para 2028.

Por ahora, Paz atribuye la difícil situación de Bolivia a años de corrupción. “Profesionales del rubro como la expresidenta de YPFB y otros hicieron su mayor esfuerzo para vencer este monstruo que se ha construido en los últimos 20 años”, dijo Paz durante la toma de posesión de Daroca el jueves por la noche. “Está claro que el esfuerzo debe ser redoblar el compromiso”.

Paz busca capital extranjero como solución. Para esto, su gobierno prepara un proyecto de ley de hidrocarburos que fomentaría la inversión privada, incluida la participación en distribución de combustible y logística, que durante mucho tiempo han estado reservadas a YPFB. El mandatario quiere que la empresa se centre en la exploración y deje el negocio del combustible al sector privado, pero los críticos dicen que eso violaría la Constitución de 2009.

El gobierno de Paz también está redactando una legislación para atraer inversores al sector del litio, las energías renovables y la electricidad.

Bolivia va por inversión de Chile ante crisis de combustible

Paz busca atraer inversiones de Chile, un país que Bolivia ha considerado durante mucho tiempo un enemigo acérrimo, luego que éste le quitará su acceso al Pacífico en una guerra del siglo XIX.

El canciller de Chile, Francisco Pérez Mackenna, llegó a La Paz el jueves en una visita de dos días para abordar temas como migración, seguridad transfronteriza e inversión. Lo acompañaba una delegación empresarial que incluía a Enex, la división de distribución de combustible de Quiñenco SA, un conglomerado chileno en el que Pérez Mackenna fue gerente general por casi tres décadas. La empresa suministra diésel a clientes bolivianos.

La delegación también incluye representantes de la Terminal Puerto Arica, de propiedad privada, y de la Empresa Portuaria Arica, de propiedad estatal. Bolivia depende en gran medida de los puertos chilenos para su comercio exterior.

Los dos países se han acercado a pesar de la falta de relaciones diplomáticas formales desde 1978. Sus gobiernos son ahora liderados por administraciones favorables al sector empresarial que buscan superar las tensiones políticas para profundizar los lazos comerciales.

En una declaración conjunta emitida el jueves, las autoridades analizaron formas de mejorar su corredor logístico, incluida la inversión del sentido de un oleoducto que va desde Sica-Sica, en Bolivia, hasta Arica, para elevar el suministro de combustible al país sin salida al mar.

El alivio urge para Zenobio Mamani, quien ha conducido camiones durante 32 años.

“El compromiso era que no iba a faltar diésel, y estamos llegando a lo mismo”, dijo Mamani, acurrucado alrededor de una fogata con otros conductores en la protesta en La Paz el jueves por la noche.

“Si hasta mañana no resuelve el problema del diésel vamos a radizalizar hasta que se vaya el presidente”, advirtió Mamani. “Si no tiene la capacidad de resolver el problema de los combustibles que se vaya y renuncie, que venga alguien capaz”.

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