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El Economista 18 Mar, 2026 07:02

¿Cómo liderar con cercanía sin perder autoridad?

Antes se decía que un buen jefe era aquel que causaba temor, pero obtenía buenos resultados. En la actualidad este estilo ha dejado de ser funcional, debido a que para liderar se requiere cercanía y confianza. 

Es decir, los colaboradores buscan líderes que los escuchen, los entiendan y los acompañen profesionalmente, de acuerdo con ManpowerGroup; sin embargo, el reto es cambiar la mentalidad de los jefes que se rigen bajo el modelo autoritario.

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    Un equipo estresado deriva de un mal liderazgo

    El pensamiento jerárquico sigue presente en los líderes de antaño y por eso chocan con las nuevas generaciones, porque ellos demandan respeto, libertad y cercanía”, argumenta Rodolfo Díaz, fundador de Díaz Barriga Consultores.

    La vulnerabilidad no es debilidad

    Para obtener buenos resultados y entablar una relación laboral sana con los equipos, existe un obstáculo y es la confusión del relacionamiento de la vulnerabilidad con la debilidad.

    María Eugenia Márquez, psicoterapeuta y coach empresarial, explica que esto se debe a la creencia de que los jefes y las emociones no deben combinarse. “Si yo soy un líder amable, empático y compasivo, van a creer que no hay autoridad, cuando la realidad es que una cosa no tiene que ver con la otra”.

    Esto no quiere decir que los jefes sean completamente permisivos o que no haya una autoridad, sino que el autoritarismo no es el único camino para obtener buenos resultados.

    De acuerdo con ManpowerGroup, actualmente se prioriza la autoridad moral que la autoridad jerárquica. Esta primera se diferencia por ganarse el respeto a través de la coherencia y los valores.

    Sin embargo, el reto en las organizaciones es cambiar la mentalidad del modelo de jefe ideal que se basaba en la jerarquía y el temor. “Los colaboradores esperan cosas diferentes de sus entornos laborales”, puntualiza María Eugenia Márquez.

    La flexibilidad no es exceso de confianza

    Para lograr un liderazgo más empático, uno de los errores más frecuentes es rebasar los límites de la confianza o ser demasiado permisivo. Es decir, se puede dar el caso en que los colaboradores dejan de entregar a tiempo porque saben que su jefe no los va a regañar.

    Los especialistas mencionan que cuando los jefes se van al otro extremo del autoritarismo y son excesivamente complacientes, se debe al miedo al rechazo.

    “Tienes que ser cercanos pero cuidando la autoridad, pero hay que entender que esto no es lo mismo que autoritarismo, sino que tienes que ganarte la confianza con comunicación”, argumenta Rodolfo Díaz.

    Mientras que María Eugenia Márquez menciona que cuando un jefe es excesivamente complaciente se debe a que desde las heridas emocionales que ha experimentado y no tiene suficiente autoconocimiento se ve en la necesidad de ser agradable con las personas que lo rodean.

    Se puede ser una persona empática, compasiva y afectiva, pero jamás hay que permitir que se transgredan los límites”.

    El punto de equilibrio en el liderazgo

    Para generar un estilo de liderazgo equilibrado influido por la autoridad moral se requiere conocimiento, humildad, empatía y sobre todo, abandonar las prácticas centradas en el control y el miedo.

    Por ello, los especialistas recomiendan evitar ser distante con los colaboradores, por ejemplo, mantener la puerta cerrada en la oficina, no entablar conversaciones casuales o interacciones con el equipo.

    Rodolfo Díaz menciona que existen acciones que poco a poco marcan la distancia con los colaboradores. “Un error frecuente es cuando dicen: 'Prefiero mantenerme alejado porque soy el jefe’. Pero esto lo vuelve autoritario y pierde una gran oportunidad de tener comunicación con su equipo”.

    Mientras que para comenzar a generar confianza, pero sin cruzar los límites de confianza, es importante poner en claro los roles.

    Siempre habrá cosas que sí y no son negociables. Tener políticas claras ayuda mucho porque cuando ponemos límites, la cercanía no debilita la autoridad”, puntualiza María Márquez.

    Asimismo, la retroalimentación y tener conversaciones incómodas son necesarias para establecer confianza, pero respetando los roles, porque cuando se evitan se pierde la oportunidad de crecer y la confianza.

    Los especialistas aconsejan que la retroalimentación sea directa y respetuosa, en el que el regaño o los gritos deben evitarse. Por ende, la inteligencia emocional es vital para aprender a gestionar las emociones y no actuar de forma impulsiva.

    Para un jefe, adaptarse a los cambios que suceden en el entorno laboral y adecuarse con el equipo tiene beneficios a mediano y largo plazo, debido a que las nuevas generaciones comprenden que para liderar equipos y obtener buenos resultados no es necesario acudir a métodos cuestionables como malos tratos o manipulación.

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