De azul a naranja
“Dijo hola y adiós y el portazo sonó como un signo de interrogación”.
Así lo dijo Joaquín Sabina en la letra de su canción “19 días y 500 noches” y así sucedió con la partida de Alejandra Gutiérrez Campos del PAN y su inmediata llegada a Movimiento Ciudadano. Un adiós de un melodrama cantado desde finales del año pasado y un “hola” con un nuevo amor que la lleve a la boleta del 2030.
Su carta de razones ya usted la conoce, todo un texto para resumir que no se sentía querida por su dirigencia, acusar que los ataques personales y a su administración vienen del fuego amigo (aunque en el caso de los contratos de Office and Publicity MDF se trató de una investigación periodística de AM y lo importante es aclararlo).
Eso sí, habló de verdades que son irrefutables sobre la crisis interna del PAN.
Del otro lado: un comunicado conjunto del Comité Nacional y Estatal para rechazar que no hayan habido espacios de comunicación. Y los señalamientos de Santiago Taboada y el jefe Jorge Romero acusando presiones para ceder candidaturas.
Pero lo interesante no es lo que pasó con la crónica de la renuncia anunciada de Alejandra, sino lo interesante que se pondrá en adelante el Cabildo leonés con una alcaldesa en solitario, una fracción mayoritaria del PAN y una aguerrida oposición.
El primer round ya lo tenemos hoy en las planas de AM con las reacciones con la salida de César Dávalos, un panista que era pieza clave en el área de Personal de la Dirección de Desarrollo Institucional a quien el viernes le dieron las gracias.
No es un asunto menor, él operaba altas y bajas de trabajadores en la administración municipal. Por eso desde ayer el síndico Román Cifuentes y el regidor Beto Moreno alzaron la voz para demandar explicaciones. Con una alcaldesa naranja que apostará con todo por abrirle un boquete al PAN en León en 2027, lo que pase con la nómina de hoy en adelante será un tema polémico.
Como era con el PAN, Alejandra querrá trabajadores leales a ella cuando llegue el momento de una elección. Habrá que ver a quién se nombra en el relevo de César, aunque seguramente la cabeza de Desarrollo Institucional se mantendrá con Verónica Gutiérrez al frente, una funcionaria de toda la confianza de la presidenta.
Y no es la única novedad que da de qué hablar, ya también trascendió que en el equipo de la Secretaría de Reactivación Económica que comanda María Fernanda Rodríguez llega a sumarse en una dirección Martha Verónica Velázquez, una ex funcionaria leonesa que hizo carrera en Desarrollo Social con los gobiernos del PAN, y que después apareció en respaldo al proyecto político de Ricardo Sheffield.
Fue candidata a una diputación federal por el Partido Verde en el distrito 03 de León. Apenas en enero había sido presentada como subdirectora de Gestión e Inversión Social de Desarrollo Social del Municipio de Celaya, donde gobierna Morena con Juan Miguel Ramírez y es notoria la influencia de Sheffield Padilla.
Antes de esta incorporación el senador Sheffield salió en sus redes a arremeter contra Alejandra a quien acusó que en 2015 lo traicionó en lo político y personal. “Es útil decirlo para describir su carácter y analizar cómo ahora sus decisiones atropelladas y su distorsión de sus circunstancias están poniendo en riesgo a León”.
Las aguas están turbias y agitadas. Lo cierto es que la llegada de Alejandra a MC será un golpe electoral para la votación del PAN en León y en Guanajuato y un gran riesgo no solo por lo que crezca el partido naranja, sino por la oportunidad que significa para Morena en la posibilidad de arrebatar la gubernatura en el 2030.
A ver quién la sigue
La salida de Alejandra se gestó desde el enfrentamiento con su partido cuando el entonces gobernador Diego Sinhue decidió que Libia García fuera la candidata. Después vino la disputa por la dirigencia estatal y municipal y otros conflictos que fracturaron la relación Alejandra-Libia y el PAN. Y ya no hubo reconciliación.
Nada ha dicho aún de su llegada a MC y ha evitado entrevistas en casa. Apareció al día siguiente con la gobernadora Libia en un evento ya programado para inaugurar las dos nuevas salas en Poliforum, lo de siempre, el saludo cordial entre ambas.
En su despedida, hasta hoy, nadie más la ha acompañado. De sus compañeros panistas del Ayuntamiento todos han dejado clarito que su corazón es 100 % azul. Así lo externaron el síndico Román Cifuentes y los regidores Ramón Hernández, Irazú Anguiano, Javier González, e incluso su regidor más cercano, Beto Moreno.
Tampoco sus amigos ex alcaldes la seguirán en esta aventura. El presidente del Implan, Luis Ernesto Ayala, mantiene el sueño de ser candidato a la alcaldía.
En el caso de su desinflado delfín a la candidatura a la alcaldía, Allan León, desde su renuncia anunciada por Alejandra antes de la medianoche del día 18, no ha dicho ni pío. Ya veremos si se anima a aparecer en el evento naranja.
Del gabinete municipal dicen que a más de alguno ha escuchado el canto de la sirena de poder ser candidato a alguna diputación local y federal por MC. Algunos cercanos a Alejandra son Ernesto Caratachea, secretario para el Fortalecimiento Social; Fernanda Rodríguez, secretaria para la Reactivación Económica; Miguel Ángel Bosques, director general de Desarrollo Social. Solo el último es panista.
¿Quién gobierna en León?
El coordinador de la fracción panista, Román Cifuentes, llamó en la sesión del Ayuntamiento del jueves a no distraerse en grillas que son de los partidos políticos. Eso sí, dijo que nadie se confunda porque en León ganó el PAN y gobierna el PAN.
“Presidenta no tenga usted ninguna duda de que nuestra relación se seguirá conduciendo con respeto, con la plena responsabilidad de tolerancia, apertura, disposición a que no le fallemos a los leoneses que nos trajeron a este lugar”, dijo.
Al tiempo de demandar, ya vimos por qué, respeto para los colaboradores del Gobierno. “Que no se vayan a vulnerar sus derechos laborales, que se respeten sus preferencias, sus filiaciones y que efectivamente todas las motivaciones políticas las dejemos para el proceso electoral, para la cancha de los partidos”.
Tampoco se guardó nada el regidor panista de muchos años, Ramón Hernández, quien durante dos trienios ha respaldado a la alcaldesa pero que esta vez pintó su raya con un claro mensaje: ““El Ayuntamiento de León no será rehén de intereses personales, León merece seriedad, estabilidad y altura de miras”. Órale.
Por cierto circula una entrevista de Alejandra en la primera campaña a la Presidencia Municipal, en 2021, en la que se refirió a su contrincante Ricardo Sheffield, y así declaró al periodista Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula:
“Yo siempre he señalado que cuando tú cambias así de buenas a primeras de un partido y te cambias no solamente la camiseta, sino también los principios, los valores, y todo lo que antes defendías de buenas a primeras, por una posición política, lo echas en un saco roto, pues sí habla muchos el tiempo de personas que eres. Yo siempre voy a defender los principios y valores de Acción Nacional”. Ups.
Plan B de Sheinbaum: más caro el caldo…
En la sesión del jueves, la mayoría del Congreso local (PAN, PRI, PRD, MC) votaron en contra de la reforma remitida por la Cámara de Diputados que corresponde a la reforma electoral conocida como el famoso “Plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los únicos que votaron a favor fueron Morena y los sin partido Sergio Contreras e Itzel Mendo.
De tal manera que el registro que quedó es que el Congreso de Guanajuato no lo aprobó. A nivel general no tiene impacto pues entra en vigor con la aprobación de la mitad más uno de los congresos locales.
Lo más interesante fue la intervención del coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, diputado Alejandro Arias Ávila, quien señaló que, lejos de generar ahorros de presupuesto en todo el país, como argumentó Sheinbaum Pardo cuando la presentó, generará mayor gasto público.
Porque, bajo la justificación de que había Ayuntamientos con hasta 25 regidores, lo que ella propuso fue fijar la prohibición de que hubiera un máximo de 15 regidores y un mínimo de 7 en todos los Cabildos del país.
Como siempre ocurre, la mayoría de “morenos” y sus aliados “verdes” y petistas en la Cámara de Diputados, lo aprobaron.
Pero el jueves, al fijar su postura en la tribuna sobre esta modificación, para respaldar su afirmación, Alejandro Arias expuso una serie de números relacionados con la conformación de Ayuntamientos que reflejan la improvisación en dicha reforma constitucional en materia político-electoral.
Refirió que en el país existen 180 municipios que tendrían que reducir a 1 la sindicatura de sus ayuntamientos en 14 estados, menos de la mitad de las entidades federativas que se requieren para la aprobación de una reforma constitucional.
Y añadió que, de los 2 mil 478 municipios que existen, mil 85 tienen hoy menos de 7 regidores y que, de acuerdo con el Plan B ya aprobado, eso abre la posibilidad de crear 2 mil 979 nuevos cargos de regidor, frente a sólo 205 regidurías a eliminar en 59 municipios que tendrían más de 15 actualmente en sus respectivos cabildos.
“Por ello es falso el argumento de austeridad que prácticamente obliga a crear casi tres mil nuevos cargos. En realidad, a pesar del discurso de la austeridad, en este caso es sólo un sofisma. Es en realidad una simulación”, concluyó.
O sea, con la reforma, como dice el dicho: ”salió más caro el caldo que las albóndigas”.
Por las cifras anteriores, afirmó que el llamado Plan B electoral es “resultado de la improvisación y falta de estudios técnicos puntuales y precisos, respecto de lo que implica la organización política, tanto de estados como de municipios”.
¿Y lo importante?, ni con el pétalo
En su turno, al hablar también a favor del dictamen en sentido negativo, el diputado Juan Carlos Romero Hicks manifestó que la reforma no es más que una simulación de cambio que pretende destruir el pacto federal.
Y aunque admitió la necesidad de perfeccionar las normas electorales, aseguró que es un exceso al trastocar la ley máxima nacional para regular salarios y para limitar aspectos meramente administrativos, tales como la reducción de los ayuntamientos, medida que, además, vulnera la soberanía de los estados y el municipio libre.
“Hay que tener tanta soberanía local como sea posible y tanto federalismo como sea necesario. Lo que estamos viendo es un debilitamiento institucional”, sostuvo.
Mencionó que la propuesta del gobierno morenista no considera asuntos que verdaderamente importan al país, tales como la anulación de elecciones y la pérdida de registro cuando haya intervención del crimen organizado o la interpretación de la sobrerrepresentación.
En contra del dictamen (o sea a favor del Plan B federal), hizo uso de la voz la legisladora María Eugenia García Oliveros, de Morena, al afirmar que la reforma que se rechazó incluía cinco elementos clave como la reestructuración de los ayuntamientos, estableciendo que se integren por una persona presidenta municipal, una sindicatura y hasta quince regidurías.
Que los presupuestos anuales de los congresos locales no excedan el 0.7 % del presupuesto total de egresos de cada entidad federativa; la eliminación de privilegios, al establecer que diversas autoridades en materia electoral no ganen más que la presidenta de México.
De igual manera, dijo que los ahorros generados por la reducción del gasto en ayuntamientos y congresos se destinen exclusivamente a obras de infraestructura y desarrollo local, y al fortalecimiento de la paridad de género, garantizando su cumplimiento tanto horizontal como vertical, con perspectiva de género e igualdad sustantiva.
Repitió la consigna –que solo se queda en eso- que tienen los “morenos” de que el gobierno no debe ser una carga para el pueblo, y los servidores públicos no deben tener privilegios a costa del presupuesto de todos los mexicanos.