La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), podría detonar en México una “mutación estructural” del crimen organizado, caracterizada por la fragmentación de grandes cárteles en redes más pequeñas, flexibles y resilientes, de acuerdo con especialistas colombianos en seguridad.
Del modelo de cárteles al “modelo en red”
Expertos señalan que, tras la caída de grandes capos, suele surgir un esquema basado en grupos más pequeños interconectados, conocidos como “baby cárteles”, que operan con mayor autonomía y capacidad de adaptación.
El exdirector de Inteligencia de la Policía Nacional de Colombia, Jairo Delgado, explicó que la eliminación de un líder como el Mencho genera una dispersión del poder criminal, acompañada de posibles disputas internas.
Aunque el modelo centralizado del CJNG desaparecería, advirtió que las actividades delictivas continuarán, pero bajo estructuras menos jerárquicas.
Lecciones del caso colombiano
Los especialistas comparan este escenario con lo ocurrido en Colombia tras la caída de Pablo Escobar en 1993 y la desarticulación de los cárteles de Medellín y Cali.
De esas organizaciones surgieron grupos más pequeños como el Cártel del Norte del Valle y la Oficina de Envigado, lo que derivó en una fragmentación criminal y en nuevas olas de violencia por disputas territoriales.
Con el tiempo, aparecieron estructuras como el Clan del Golfo, Los Rastrojos o Los Pelusos, consolidando un sistema criminal más descentralizado pero persistente.
Archivo GHMéxico: hacia una nueva etapa
El politólogo Andrés Cajiao considera que México ya atraviesa este proceso, no solo por la caída del líder del CJNG, sino también por la fragmentación interna del Cártel de Sinaloa, tras conflictos entre facciones como Los Chapitos y La Mayiza.
Según el especialista, estas organizaciones más pequeñas son más difíciles de erradicar, ya que aprenden, se adaptan y se recomponen con rapidez frente a los golpes del Estado.
Cuatro generaciones del narcotráfico
La internacionalista Fernanda Zuluaga Gómez explicó que México ha transitado por distintas generaciones de capos:
- Primera: fundadores del Cártel de Guadalajara
- Segunda: líderes como Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada
- Tercera: figuras como el Mencho y líderes de Los Zetas
- Cuarta: nuevos liderazgos, principalmente hijos de capos históricos
En este contexto, la muerte del Mencho podría marcar el fin de la era de los grandes cárteles en México, como ocurrió en Colombia en los años noventa.
Riesgos: violencia y gobernanza criminal
Los analistas advierten que la fragmentación suele venir acompañada de aumentos en la violencia, debido a luchas internas por el control de territorios y mercados ilegales.
Además, destacan que los grupos criminales actuales tienen una fuerte capacidad para cooptar autoridades políticas, policiales y militares, consolidando esquemas de gobernanza criminal en diversas regiones.
El papel de la corrupción y la estrategia estatal
Cajiao subrayó que el combate al crimen organizado requiere no solo acciones contra los líderes, sino también atacar finanzas, redes logísticas y estructuras de apoyo, además de un combate frontal a la corrupción.
Advirtió que sin una política integral —que incluya depuración institucional y cooperación internacional—, los golpes contra los capos pueden resultar insuficientes o temporales.
En ese sentido, el futuro del crimen organizado en México dependerá de si la caída del Mencho forma parte de una estrategia sostenida de Estado o de un hecho aislado, en un contexto donde las organizaciones criminales han demostrado una alta capacidad de adaptación.
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