NUEVA YORK (AP) — La guerra con Irán ha sacudido el flujo mundial de petróleo, y los costos del combustible más altos ya están presionando a los hogares en todo el mundo. En Estados Unidos, los conductores ahora enfrentan los precios de la gasolina más altos que han visto en casi dos años y medio.
Según el club automovilístico AAA, el promedio nacional de un galón de gasolina regular saltó por encima de los 3,84 dólares el miércoles, frente a los 2,98 dólares que los consumidores pagaban antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra con ataques conjuntos contra Irán el 28 de febrero. La última vez que los precios de la gasolina fueron tan altos como ahora fue en septiembre de 2023.
“Es bastante difícil. Quiero decir, los tiempos son duros para todos en este momento”, comentó Amanda Acosta, residente de Luisiana, a The Associated Press mientras llenaba el tanque de su auto esta semana. “Estoy recibiendo mucha menos gasolina y pagando mucho más dinero”.
No es la única. El golpe en la gasolinera ha sido uno de los impactos económicos más inmediatos del conflicto, porque el precio del crudo —el principal ingrediente de la gasolina— se ha disparado y ha oscilado rápidamente en las últimas semanas debido a interrupciones en la cadena de suministro y recortes de grandes productores en todo Oriente Medio. El crudo Brent, el referente internacional, se cotizaba a casi 108 dólares por barril el miércoles, cuando hace apenas unas semanas rondaba los 70 dólares. Y el crudo de referencia de Estados Unidos ahora se vende a casi 98 dólares por barril.
Muchas miradas están puestas en la Casa Blanca. Antes de la guerra, el presidente estadounidense Donald Trump llegó a jactarse de mantener bajos los precios de la gasolina. Pero desde entonces ha cambiado de postura para intentar presentar los altos precios del petróleo como algo positivo para Estados Unidos. La semana pasada, Trump afirmó que, como Estados Unidos es ahora el mayor productor de crudo del mundo, “cuando suben los precios del petróleo, ganamos mucho dinero”.
Las empresas que suministran petróleo se benefician de precios más altos. Pero los costos más elevados siempre aprietan el bolsillo de los consumidores, y el alza actual llega cuando muchos hogares siguen enfrentando presiones más amplias por el costo de vida. También podría impulsar una inflación ya persistente, al menos a corto plazo, y potencialmente golpear la economía de manera más significativa si los costos elevados se prolongan. Expertos señalan que eso podría aumentar la presión sobre el gobierno de Trump, en particular porque la asequibilidad sigue estando entre las principales preocupaciones de los votantes.
Los conductores ven el impacto de los precios más altos del combustible
“Sólo quiero que todo esto termine. Sólo quiero salir de ahí, salir de Irán”, manifestó Meghan Adamoli, residente de Nueva Jersey, quien estaba entre los clientes que cargaban combustible en una estación Multani el martes. Aunque Adamoli comentó que, en lo personal, puede “aguantar los golpes” cuando se trata de los precios de la gasolina, sabe que muchos otros no pueden.
Dan Bradley, conductor de un camión de plataforma de Pensilvania, dijo que ha sentido el aumento de precios tanto para su trabajo como para sus vehículos personales. Más allá de la gasolina regular, el promedio de Estados Unidos para el diésel se acercó a los 5,07 dólares por galón el miércoles, según AAA, su nivel más alto desde 2022. Antes de que comenzara la guerra con Irán, el diésel promediaba alrededor de 3,76 dólares por galón.
“Es horrible cuando estás llenando el tanque”, expresó Bradley. “¿Qué vas a hacer, no cargar gasolina?”.
Mientras tanto, Clay Plant, residente de Texas, dijo que el aumento de los costos del petróleo es bueno para la economía de su ciudad, Lubbock. Señaló que ve a más gente trabajando a medida que aumenta la perforación.
“Es una especie de buena señal para nosotros en el oeste de Texas”, sostuvo Plant. “Lo veo como que mis amigos y mi familia pueden comer y pueden ir a trabajar”.
Búsqueda de más oferta e incertidumbre por delante
Estados Unidos ahora es un exportador neto de petróleo, y otras partes del mundo que dependen más de las importaciones de combustible desde Oriente Medio, en particular Asia, han visto sacudidas energéticas más fuertes debido a la guerra. Pero eso no significa que Estados Unidos sea inmune a los picos de precios.
El petróleo es una materia prima que se comercia a nivel mundial. Y la mayor parte de lo que produce Estados Unidos es crudo ligero y dulce, pero las refinerías de las costas Este y Oeste están diseñadas principalmente para procesar un producto más pesado y agrio. Como resultado, el país también necesita importaciones.
El camino por delante es incierto, y los precios podrían empeorar si la guerra se prolonga. Irán ha parado casi todo el movimiento de buques petroleros en el crucial estrecho de Ormuz, por el que, en un día típico, solía transitar aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Eso también ha llevado a recortes de algunos grandes productores de la región, porque su crudo no tiene a dónde ir. Trump ha exigido que otros países envíen buques de guerra para reabrir la vía fluvial, pero aún no ha conseguido adhesiones, ya que muchos piden más claridad sobre los próximos pasos de Estados Unidos en la guerra. Y tanto Irán como Israel y Estados Unidos han atacado instalaciones de petróleo y gas.
Todo esto ha dejado a los países buscando desesperadamente más suministro. La semana pasada, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se comprometió a liberar 400 millones de barriles de petróleo disponibles de las reservas de sus países miembros. Trump, quien anteriormente minimizó la necesidad de recurrir a las reservas de petróleo, confirmó después que Estados Unidos extraería 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo como parte de este esfuerzo. El gobierno también anunció que levantará temporalmente las sanciones de Estados Unidos sobre el petróleo ruso por la guerra contra Ucrania.
Aun así, analistas dicen que estos esfuerzos serán un paliativo de corto plazo. Las refinerías compran crudo con anticipación, y lleva tiempo que el nuevo suministro llegue gradualmente a los consumidores. Y aunque el alto costo del crudo es el principal impulsor de los precios de la gasolina hoy, también hay otros factores en juego. Los precios de la gasolina en Estados Unidos suelen subir un poco en esta época del año, a medida que más conductores salen a la carretera y el clima más cálido trae un cambio al combustible de “mezcla de verano”, que es más caro de producir que la mezcla de invierno.
Como siempre, algunos estados también tienen promedios más caros que otros, debido a factores que van desde el suministro cercano hasta diferentes tasas impositivas. El miércoles, California tuvo el promedio más alto, de más de 5,56 dólares por galón, mientras que Kansas tuvo el más bajo, de alrededor de 3,23 dólares por galón.
Los expertos advierten que todo esto podría mermar el gasto en general. A medida que los consumidores pagan más para cubrir necesidades como la gasolina, muchos hogares —en particular los de ingresos medios o bajos— se verán obligados a recortar sus presupuestos en otros rubros, explicó Francesco D’Acunto, profesor de finanzas en la Universidad de Georgetown. El combustible más caro también se traslada a otros sectores, desde el transporte de comestibles hasta las facturas de servicios públicos de los hogares.
Estos choques inflacionarios combinados, y la alta incertidumbre general en tiempos de guerra, también “hacen que muchos hogares y consumidores se queden paralizados”, añadió D’Acunto. Dijo que eso podría llevar a algunos a posponer decisiones financieras más grandes —como comprar un auto o una casa— más adelante. “Así que, potencialmente, incluso eso tendrá un efecto en la economía en general”.