La Agencia Espacial Mexicana (AEM) navega en la incertidumbre a más de un año de haber sido transferidas sus funciones a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT). Hasta marzo de este año, la AEM se encuentra en fase de reconstrucción institucional y sin una fecha clara para contar con un plan de trabajo, reconoció a Expansión la dependencia de gobierno liderada por José Merino a través de una solicitud de transparencia. “La AEM actualmente participa en la elaboración de los programas espaciales y regionales en alineación al Plan Nacional de Desarrollo y demás instrumentos programáticos aplicables. En esta fase institucional la AEM aún no genera un programa estratégico vigente”, aseguró la Agencia en el documento. La dependencia también reconoció que tras la sectorización de la AEM a la ATDT, las funciones espaciales han caminado sin una titularidad fija o provisional, desde el pasado 24 de enero de 2025.
Sin embargo, este medio reportó que la Agencia de Transformación, en abril del año pasado, nombró a Brenda Escobar como titular de la Dirección General Satelital, área que absorbió las facultades de la Agencia Espacial. Pero en agosto, cinco meses después, Escobar fue enviada a asumir el proyecto de conectividad en la CFE. Tras su salida, Emiliano Calderón, quien provenía del plan CFE Telecomunicaciones, asumió el cargo de la Dirección Satelital. Solo un mes después de instalarse en la ATDT, el funcionario y las facultades espaciales fueron trasladas, ahora, al Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel), una entidad orientada a detonar proyectos de inversión para ampliar la infraestructura de telecomunicaciones, y con una vocación distante del ámbito espacial y satelital. Hasta ahora no está claro en dónde operarán las funciones de la AEM, en tanto se termine de elaborar el plan de trabajo. El atraso operativo de la AEM se enmarca en un contexto en donde el discurso oficial plantea al sector espacial como estratégico dentro del Plan México, una iniciativa que busca fortalecer el desarrollo tecnológico, la innovación y los proyectos satelitales como palancas de competitividad. Pero la Agencia responsable de articular esa visión opera bajo una estructura administrativa en transición y con menos recursos.
Menos recursos espaciales Para 2026, la también AEM enfrenta un recorte financiero de 33.1%, luego de que el Presupuesto de Egresos de la Federación le asignara 46,755 millones de pesos, frente a los 69,950 millones aprobados para 2025. Sin embargo, el análisis funcional programático económico del presupuesto asignado a la AEM revela que 43,102 millones de pesos, equivalentes al 92.1% de los recursos, se destinarán a investigación, estudios y proyectos en materia espacial, sin mayor desglose público sobre su ejecución. Valeria Ramos Barba, especialista y consultora del sector espacial, consideró que es poco creíble que se vaya a destinar mas del 92% a la investigación, cuando históricamente la mayoría del presupuesto se ha ido en la operación de la AEM como han sido sueldos, arrendamientos.“No se ha valorado la importancia que tiene la Agencia para la nación mexicana, otorgándole solo presupuesto para cubrir costos operativos, haciendo imposible desarrollar proyectos espaciales de las dimensiones para las que se concibió”, advirtió la especialista en el documento ‘La importancia de la AEM y las implicaciones de su desaparición’. Mientras que el resto del presupuesto para este año, se orientará a gasto administrativo, un esquema que limita la visibilidad sobre la capacidad real de la Agencia para avanzar en desarrollos tecnológicos concretos o fortalecer infraestructura propia. La ATDT compartió a Expansión que hasta ahora la AEM, a pesar de la reestructuración institucional, cuenta con 38 colaboradores, de los cuales el 76.3% corresponden áreas administrativas y el resto a temas de investigación espacial. Expertos en materia espacial han explicado a Expansión anteriormente que México enfrenta un retroceso en la industria espacial por la falta de un marco jurídico que permita al país impulsar sus propios desarrollos tecnológicos espaciales, en vez de colocarse como una nación manufacturera. Pero la incertidumbre operativa de la AEM, pone a la nación en una posición más compleja. “La sociedad mexicana demanda y exige la tecnificación y aplicación de tecnologías que directamente impacten su vida, y en este sentido limitar y reducir a una única área su aplicación es una decisión de retroceso y abandono desmedido”, detalla una carta que compartió anteriormente la industria espacial y que fue enviada a Merino, titular de la ATDT.
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