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El Economista 27 Apr, 2026 20:24

El paradigma wellness: de la vanidad estética a la medicina de precisión

En la última década, la relación entre el paciente y el espejo ha experimentado una metamorfosis radical. Lo que antes se entendía como una búsqueda meramente cosmética —corregir una arruga o aumentar un volumen— ha mutado hacia una disciplina integral que hoy domina la conversación médica: el wellness funcional.

En entrevista para El Economista, el doctor Rolando Mendoza, director médico de Face Up Clinics, platica cómo México se ha convertido en un epicentro de esta tendencia, donde la inteligencia artificial, la biotecnología de péptidos y la medicina funcional están redefiniendo lo que significa "envejecer con salud".

El inicio de la conciencia

Para el doctor Mendoza, no estamos ante una etiqueta de marketing pasajera. "Es un movimiento influenciado por una curva de aprendizaje que inició con el auge de las redes sociales en 2010, pero que la pandemia de 2020 terminó por consolidar", explica. Si hace 15 años el motor era la imagen expuesta en Instagram, la crisis sanitaria global desplazó el foco hacia la fragilidad biológica.

"Nos dimos cuenta de que la salud es primordial y que el autocuidado no es una opción, sino una obligación para mejorar la calidad de vida", señala el especialista. Este cambio de mentalidad ha impulsado una demanda por resultados que ya no buscan la transformación exótica, sino la naturalidad y el conservadurismo.

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Por ejemplo, comparte que uno de los puntos de inflexión más fascinantes en el bienestar moderno es el uso de péptidos, cadenas cortas de aminoácidos que actúan como señales celulares. El Mendoza destaca el impacto de los GLP-1, medicamentos que originalmente surgieron para tratar la diabetes, pero que han revolucionado el manejo de la obesidad.

"Estos medicamentos se sintetizaron tras analizar al monstruo de Gila, un reptil del desierto de Sonora que puede pasar semanas sin comer", relata Mendoza. Al emular esta señalización, se logra controlar el apetito y retardar el vaciamiento gástrico, ofreciendo una herramienta científica contra la obesidad, un problema de salud pública que los gobiernos han intentado combatir con sellos y etiquetas, pero que hoy encuentra en la biotecnología un aliado de precisión.

La crítica a la medicina tradicional

Con una visión osada, Rolando Mendoza invita a reflexionar sobre el origen de la formación médica. Cita el Relatorio Flexner de 1910, un evento histórico impulsado por intereses económicos (como la familia Rockefeller) que estandarizó la medicina hacia lo alopático y farmacológico, dejando de lado la medicina preventiva y ancestral.

"Yo mismo soy producto de esa medicina tradicional que nos enseñó a tratar enfermedades agudas, pero que falló en enseñarnos a prevenir", admite. La medicina funcional surge hoy para llenar ese vacío, enfocándose en el intestino como un "segundo cerebro" y en la microbiota como el eje de la salud sistémica.

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Dijo que la estética no ha estado exenta de errores. Mendoza reconoce que entre 2010 y 2020 vivimos, por ejemplo, un abuso del ácido hialurónico que resultó en el fenómeno de la pillow face (caras excesivamente inflamadas o rellenas). Sin embargo, advierte contra la "satanización" de estos productos.

"Hoy hemos ajustado dosis y técnicas. Ya no buscamos congelar la cara con botox (el temido frozen face), sino devolver la estructura ósea y grasa que se pierde con los años", explica. El enfoque actual es la medicina regenerativa, donde se utilizan bioestimuladores, exosomas y luz infrarroja para que el cuerpo recupere su funcionalidad desde el nivel celular.

El futuro

Hacia el final de la década, el doctor Mendoza visualiza una integración total de la salud mental, física y estética. El estándar de oro será la individualización. "El futuro de la medicina privada en México es el análisis epigenético. A través de una muestra de saliva o cabello, analizaremos tu genética y predisposiciones para tomar decisiones exactas sobre tu estilo de vida: desde qué comer hasta cuánto sol recibir". Agregó que el ideal es que la medicina publica también transitara a estos nuevos modelos, pero es más complejo.

Al final el especialista nos comparte una serie de consejos para ir poniendo la salud en nuestras manos:

  1. Integrar, no saturar: Es mejor realizar pequeños procedimientos de diversas herramientas y no abusar de una sola técnica.
  2. Prevención temprana: La mediciona funcional es más efectiva cuando se inicia antes de que el daño sea profundo.
  3. Buscar visión funcional: Elegir profesionales que no solo vean el síntoma o la arruga, sino la salud integral del paciente.

Según Mendoza, la clave para navegar este auge sin caer en falsas promesas es la información fidedigna. En un mundo donde la IA ha democratizado el conocimiento, el paciente tiene hoy el poder —y la responsabilidad— de ser el arquitecto de su propia longevidad.

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