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Quadratin 27 Apr, 2026 23:00

Narcolaboratorios desmantelados en Michoacán revelan patrón industrial

MORELIA, Mich., 27 de abril de 2026.- En lo que va del año, en Michoacán suman cuatro narcolaboratorios desmantelados por las autoridades; en ese periodo, los aseguramientos delinearon un patrón: atrás quedaron las cocinas artesanales. De pocas cantidades, lo que hay es producción de drogas sintéticas en instalaciones con capacidad industrial, ubicadas fuera de las zonas urbanas y con operación intermitente.

Los reportes oficiales coincidieron en el tipo de sustancia que se está cocinando.  

En los distintos operativos interinstitucionales se identificó la elaboración de metanfetaminas, con insumos químicos en grandes volúmenes y equipo especializado para su síntesis.

En el mes de enero, por ejemplo, fue asegurado y desmantelado una narcocina con nada más ni menos que casi dos toneladas de precursores químicos, en la localidad de El Bosque, además de 80 kilos de cristal. 

El estimado es de hasta 3 dosis por gramo, lo que representa una distribución de hasta 4 mil dosis por kilo, es decir, 3 mil dosis por kilo, 240 mil dosis solo en el caso de El Bosque, en Madero. 

Un mes después, el 27 de febrero el secretario Omar García Harfuch informó en la mañanera que “en la localidad de La Escondida, fuerzas federales y estatales localizaron y desmantelaron otro laboratorio, en el que se decomisaron 500 kilos y 9 mil 700 litros de precursores químicos”,  además de equipo y herramientas para cocinar metanfetaminas. 

Unos días después el decomiso fue en Peribán.  La Secretaría de Seguridad Pública informó mediante comunicado de prensa que habían encontrado en el narcolaboratorio “34 tinas de plástico para mezclar químicos, y 15 tambos metálicos con capacidad de 200 litros cada uno, los cuales contenían diversos precursores. También, se decomisaron 20 tambos de plástico con capacidad de 200 litros, 50 bidones de plástico con combustibles, cuatro tanques de gas LP, 30 cubetas de plástico, nueve tubos acondicionados como enfriadores, cuatro ollas metálicas para calentamiento de sustancias químicas y dos costales de sosa cáustica con un peso de 25 kilos.

Le siguió a este narcolaboratorio uno de Arteaga. 

En operativo coordinado con el Ejército Mexicano, aseguramos más de 400 tambos con químicos, 15 reactores, tanques de gas y material para la producción de narcóticos en el municipio de Arteaga”, es parte del mensaje de la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad compartido el 15 de marzo, confirmando la capacidad de los grupos criminales para comprar y trasladar los precursores químicos. 

Los puntos de localización se repitieron en áreas rurales. En localidades apartadas de municipios como Villa Madero y Peribán, las autoridades encontraron instalaciones montadas entre vegetación o en predios de difícil acceso, y en casos de zonas urbanas, son viviendas también en fraccionamientos alejados de la zona urbana, como Villas del Pedregal. 

En los aseguramientos se documentaron reactores, tambos metálicos, bidones y tinas de mezcla. La cantidad de materiales y su disposición evidenciaron procesos continuos de producción, más allá de esquemas artesanales.

Las intervenciones se realizaron sin detenidos en varios casos. Al arribo de las fuerzas de seguridad, los sitios se encontraron vacíos, con equipo abandonado y sustancias en proceso.

Los informes señalaron que los laboratorios formaban parte de una cadena de producción vinculada a redes de distribución. La ubicación de los puntos permitió ocultar la fabricación y reducir la exposición en zonas habitadas.

Durante el mismo periodo, las acciones de inhabilitación se concentraron en regiones específicas del estado, donde la actividad agrícola y la dispersión territorial facilitaron la instalación de estos espacios.

Los datos reunidos en 2026 mostraron una constante: la fabricación de drogas sintéticas en Michoacán operó con infraestructura fija, movilidad operativa y sin presencia de responsables al momento de los aseguramientos.

En consecuencia, no es sorpresa que sea el narcomenudeo uno de los delitos en mayor crecimiento en la entidad. 

Por ejemplo, en 2024 la Fiscalía General del Estado registró mil 781 investigaciones abiertas en ese año, lo que posicionó a este tipo penal como el séptimo más recurrente en la entidad; en 2025 fueron 2 mil 19 querellas, y también quedó en el séptimo peldaño; y, en el periodo enero-marzo suman 542. 

Este delito conlleva múltiples efectos en el ámbito social, va más allá de un fenómeno de adicciones. Los involucrados, sumidos por el consumo, pueden iniciar otras actividades criminales y ser asesinados. 

El narcomenudeo lleva a la disputa por el territorio, por expandir zonas de control, y también a los homicidios por deudas. Por ejemplo, el pasado fin de semana, en La Obrera, un usuario de drogas fue herido por una deuda de 2 mil pesos en sustancias adictivas ilegales. 

Otro efecto es el desarrollo de enfermedades graves, como la esquizofrenia, debido al uso excesivo de estas sustancias, y también pueden llegar a agresiones, como fue el caso de Juan Carlos N, de 30 años, usuario de metanfetaminas que en medio de una alucinación mató a su pareja en la colonia Ampliación Porvenir, en 2017. 

También, a través de los llamados centros de rehabilitación o anexos, llegan a ser  cooptados los usuarios por el crimen organizado para participar de la estructura y el hecho más reciente es el caso de Carlos Manzo, ex alcalde de Uruapan, asesinado por Víctor Manuel N, un adolescente originario de Paracho con problemas de adicciones.  

Pero detener este fenómeno no es tan sencillo, muchos de los problemas detrás de los usuarios son la salud mental, ansiedad, depresión y la presión de su círculo social para encajar, por así decirlo. 

Pero ¿cómo saber dónde y cuándo operan los narcomenudistas?, no es algo tan sencillo, hay códigos de comportamiento y señales muy particulares entre los usuarios y narcomenudistas, porque finalmente, a simple vista pueden ser civiles como cualquier otro. No llevan un cartel que diga: se vende cristal. 

“Las personas que consumen alguna sustancia prohibida, generalmente se identifican entre sí y los lugares en donde pueden conseguir esos productos que tienen ciertas características, entre ellos es muy fácil poderse ubicar o distinguir. Pero a veces a la autoridad uniformada y en patrulla, pues le cuesta más trabajo detectar este tipo de transacciones, ya que cuando está patrullando el que se dedica a la venta de estupefacientes, andan bien derechito, caminando normal como cualquier otro ciudadano, eso hace difícil poderlo identificar”, explicó el comisario de Morelia, José Pablo Alarcón Olmedo. 

Por ello, destacó que es la denuncia ciudadana el principal aliado en la investigación y desarticulación de las llamadas narcotienditas y detención de narcomenudistas en la ciudad. 

Además, descartó riesgo en los centros educativos.

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