nullLos Blanchet/Caldo de Cultivo
En su cuenta de X, la politóloga Denisse Dresser posteó el día de ayer: “No pasa un solo día sin que salgan a la luz casos de corrupción que involucran a políticos del partido Morena”, en referencia a la revelación cotidiana e ininterrumpida de las ilegalidades y saqueos perpetrados desde el arranque de la 4t, pero sobre todo, a la absoluta falta de consecuencias, por lo menos, las provenientes de la justicia mexicana.
En el pasado, un sólo periodicazo era suficiente para poner en jaque a un político corrupto, obligándolo a renunciar. En otras palabras, el encender la luz era suficiente para que las ratas y las cucarachas corriesen despavoridas. Esto cambió con el tiempo y ahora las alimañas no huyen al encenderse el foco, al levantar la tapa de la cloaca, vaya, ni al ser lampareadas por una batería de reflectores. Lejos de ello, continúan en lo suyo, en actitud altiva, retadora. ¿Qué les hizo cambiar?
Simple. Las ratas y las cucarachas descubrieron el cinismo, y al ponerlo en práctica cotidiana y despreocupadamente, comprobaron que la actitud de descaro, de suficiencia y de confrontación no sólo funcionaba, sino que su uso contínuo provoca un efecto de normalización, de posesión territorial y de autoridad.
Con el tiempo, se asociaron con otras alimañas de características similares, expandiéndose territorialmente y adquiriendo más poder y habilidades aprendidas de sus nuevos aliados.
Si bien la era del cinismo no fue inaugurada en la época obradorista -Peña Nieto y algunos de sus colaboradores la utilizaron con cierto nivel de éxito-, es la 4t la que la emplea diaria y matutinamente sin importar el colosal torrente de divulgaciones sobre su putrefacción, proveniente no sólo de fuentes locales, sino ya también de instancias informativas y gobiernos extranjeros.
A estas alturas, la erradicación de la plaga rastrera ya no es posible ni a fuerza de reflectores ni por instancias locales. Se requerirá de una fumigación mayor, que lamentablemente tendrá que provenir del exterior. La Casa Blanca tiene preparados los insecticidas y raticidas para ser desplegados a la orden de su titular, lo que ocurrirá si sus distractores internos y su guerra en el otro lado del mundo se lo permiten.
Curiosamente, en nuestra casa, nuestra mascota felina se encarga de mantener alejadas las alimañas, algunas de ellas, pagando con su vida el atrevimiento de irrumpir sin autorización nuestra humilde morada. Such is life.
Arcos 2026
El fin de semana pasado Querétaro se vistió de gala al celebrar los 300 añotes de haber sido construidos los Arcos de Querétaro. Literal, el Municipio de Querétaro echó la casa por la ventana. Durante el festejo se combinaron varios matices, la historia, las tradiciones, los recuerdos y la tecnología. Verdaderamente estuvo a todo mecate, como decía la chaviza. Aunque este monumento ha pasado por todo tipo de vicisitudes, sigue de pie recordando la majestuosidad de un Querétaro fuerte y vivo.
Pero, pregunto: ¿cuántos de los recién llegados a Querétaro conocen la historia de su construcción? ¿Cuántos están enterados de que la escasez de agua es legendaria por la misma ubicación geográfica de nuestro Estado?
Para los recién llegados, quienes en su mayoría son millenials, centennials y anexas, intentaré conectarme con su lenguaje para brevemente contarles cómo fue el jale.
Comenzaré diciéndoles que, en Querétaro, los Arcos son el resultado de un crush que salió carísimo. Todo empezó en 1726 cuando en Querétaro no se tenía agua limpia y las monjas del Convento de Santa Clara padecían una grave situación no sólo para ellas, sino también para los enfermos que atendían.
Ahí entra en escena Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, Marqués de la Villa del Villar del Águila quien, según el chisme, tenía un enorme crush con una de las monjas del convento, Sor Marcela, una monja capuchina, -aclarando que no era frappuccina, ni latte macchiato, ni deslactosada, ni flat white, ni mezcla de espresso-, dedicada a la oración, quien en sus ganas de servir a los demás decidió pedirle a semejante bienhechor de tan extenso nombre, la ayuda para tener agua limpia en el convento. Pedir no empobrece.
Él, con gran enamoramiento hacia ella y harto varo, prometió ayudarla, pero no con un tinaco o una cisterna. Casual, le construyó 74 arcos gigantes de cantera rosa, que requirieron de doce años de obra. Se gastó 124 mil 791 pesos, de los cuales 88 mil salieron de su bolsa, teniendo como resultado, en 1738, un acueducto de 1,280 metros de largo y 28.5 metros de alto, sólo para llevarle agüita desde La Cañada hasta el convento. ¡Vaya manera de demostrarle su “amortzzz”! (Otros se quejan de tener que invitarle unos tacos al prospecto).
Si morbosamente se preguntan si funcionó el ligue después de todo lo que él hizo por conquistar a una monja que no podía ni salir a verlo, les digo que no. Ella era una monja de clausura (nada que ver con los sellos que les ponen a los antros), así que únicamente le llegaron likes espirituales a Don Johnny Anthony, pero el Marqués se volvió leyenda, siendo al primero que mandaron a la “friend zone” virreinal, quedando, por otro lado, bien “ghosteado” y gastado. Definitivamente le hubiera salido más barato pagar pensión alimenticia.
Querétaro le agradecerá siempre a Sor Marce el que haya prendido el boiler y no se haya metido a bañar, porque gracias a ella tenemos semejante regalazo. Aunque hoy el acueducto ya no lleva agua, es el spot preferido para fotos de turistas, bodas y graduaciones, y desde 1996, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Hoy ya no hay marqueses ni monjas que repitan la historia, así que sólo nos queda ser conscientes de cuidar el agua.
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.
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