Pobladores que conviven con la refinería de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, acusaron que el río Seco amaneció este miércoles con animales muertos y manchas con apariencia de aceite, y que también fuertes olores a azufre provocaron que algunas escuelas cerraran.
Las quejas de los habitantes en esta zona sureste del País se registra un día después de la explosión en una barda perimetral de la refinería Olmeca, lo cual dejó un saldo de 5 muertos y varios lesionados.
Pescadores de Puerto Ceiba reportaron el hallazgo de decenas de peces moribundos flotando entre una capa de aceite iridiscente que ya cubre sus herramientas de trabajo.
Santiago Ramírez, líder de 37 cooperativas pesqueras de la zona, informó sobre la paralización total de la captura de mojarras ante la contaminación del ecosistema, una situación que pone en peligro el sustento de cientos de familias que colindan con el complejo petrolero.
"En el río está empezando a haber aceite y no sabemos de qué procedencia sea; están saliendo pescados moribundos ya y hasta el momento no ha venido nadie a checar todo esto. Se siente el olor a hidrocarburo y viene de la refinería desde ayer en la mañana", relató el pescador local mientras mostraba sus redes "aceitosas".
La preocupación se extiende entre otros integrantes de la Sociedad Cooperativa de Mojarreros del Río Seco, quienes esta mañana permanecen sentados en sus lanchas observando cómo las manchas de lo que llaman aceite se mezclan con un tono marrón en el agua; entre el desánimo y la incertidumbre, los pescadores contemplan el afluente con el temor de que el sustento de sus familias se escurra mientras aguardan una respuesta oficial que no llega.
Los trabajadores del mar advirtieron que el daño podría ser permanente y extenderse, pues la sustancia se asienta en el suelo del río y se levanta al realizar cualquier maniobra, lo que imposibilita la regeneración del recurso pesquero a corto plazo.
"¿Cuándo se va a limpiar el río? Pues yo creo que ya nunca, porque allá abajo en el suelo queda el aceite. Queremos una autoridad que venga y nos explique qué va a hacer con nosotros porque nosotros vamos a seguir haciendo lo mismo, ¿de qué van a vivir nuestros hijos si no hay pesca?", cuestionó uno de los pescadores afectados.
La zozobra alcanzó a la Colonia petrolera, donde los planteles de la primaria Abias Domínguez Alejandro y el jardín de niños Agustín Melgar optaron por suspender clases ante el temor manifestado por los padres de familia debido un fuerte olor que hacía toser a alumnos y adultos.
Describieron que justo durante el ingreso de los alumnos, una densa nube de humo con olor a azufre invadió los salones, provocando que niños y maestros se cubrieran el rostro con sus uniformes ante el malestar respiratorio generalizado.
"En estos momentos si ustedes se pudieron percatar cómo vino el gas y se veía cómo se extendía en toda la parte y se venía muy fuerte el olor. La verdad es que esto es algo que viene siendo más común, últimamente estos meses", denunció la maestra Evelin Varela durante la salida de los estudiantes.
El temor de los padres de familia se agrava debido al incidente de esta semana.
Marcela Avendaño, una de las madres afectadas, exigió la reubicación inmediata de las escuelas al saber que, ahora, la lluvia representa una amenaza de derrame químico o fuego cerca de los estudiantes.
"Ayer muchos padres y en muchas colonias comentaron que caía agua con aceite y efectivamente sí, el olor fue muy fuerte y muy lamentable todo esto. Se cumplió uno de tantos temores que hemos tenido hasta el momento", manifestó la mamá.
Por su parte, la madre Karen Dimas señaló que incluso el agua de consumo doméstico sale aceitosa.
"Cae otra vez el aguacero y no sabemos ahora si hayan tomado medidas o no porque se entiende que fue un descuido", relató.