HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
24 horas 30 Apr, 2026 03:00

Ximena y Andrea: adolescentes cuidadoras en la CDMX

La historia de Ximena y Andrea es la de dos adolescentes cuidadoras a quienes la obligación, la pobreza y la ausencia les robó su infancia.

A Ximena y Andrea la obligación, la pobreza y la ausencia de sus padres les robaron su infancia.

Una de 13 años y la otra apenas llegó a la mayoría de edad; vidas diferentes, pero casos similares, porque forman parte de los niños cuidadores que se han invisibilizado y este 30 de abril, Día del Niño, no encuentran motivos para celebrar, afirmaron.

Ellas compartieron sus historias con 24 HORAS y coincidieron en señalar que la preparación de la comida, así como cuidado de los hijos enfermos son tareas que históricamente han sido delegadas a las mujeres, pero en su casos eran menores de edad.

También te puede interesar: Caluroso Día del Niño: Alerta amarilla por altas temperaturas en CDMX

Ambas, a su corta edad se hicieron cargo de sus hermanos menores con algunos padecimientos, ya que ante la ausencia de sus padres, por motivos laborales u otros, asumieron el cargo de cuidadoras y renunciaron al derecho de jugar.

Ximena, de 13 años, asumió -desde que tiene uso de razón- la protección de su hermana con epilepsia y de su madre con diabetes. Todas ellas en situación de calle.

La responsabilidad no quedó ahí, ya que además de su hermana se encargó del cuidado de otro niño en situación de calle, con quien convivía.

“Había otro niño chiquito y como su mamá también trabajaba yo le cambiaba los pañales, pero cuidaba para que no se atravesará las calles”, narró.

La menor de edad mencionó que estaba al pendiente de su hermana porque la quiere mucho y no quería que le pasara nada, por eso dejó de hacer muchas cosas como estudiar.

“En cada cumpleaños de mi hermana yo juntaba dinero y le compraba un regalo chiquito. Ahora yo limpio la casa, hago la comida”, comentó ante la presencia de su madre.

Rosalinda, madre de Ximena, manifestó: “Desde muy pequeñas, mis hijas han estado en la calle. Yo tenía que trabajar limpiando vidrios. Yo andaba mal, me drogaba y todo lo dejaba a cargo de mi hija”.

Tomó de la mano a Ximena y afirmó: “Ella conseguía comida, medicamentos. Nuestra única familia somos mis hijas y yo”.

Reconoció la entrega de la niña cuidadora, “yo no podría recurrir a algún otro lugar para la atención de una niña con epilepsia; te piden papeles, comprobante de domicilio. Al ser una persona en situación de calle había mucha discriminación”.

Rosalinda lamentó que su hija de 13 años perdiera parte de su infancia.

También te puede interesar: Se registra fuerte incendio en fábrica ubicada en Azcapotzalco

Con 18 años ya cumplidos, Andrea cuida de su hermano con autismo. “Desde que estoy chiquita lo he cuidado”, compartió en un foro del Sistema de Cuidados.

“Mis papás nos abandonaron, yo tuve que dejar mis estudios y hacerme cargo de él. El trabajo me condiciona, así estuve durante años.

“Me enfermé: tengo depresión, anemia y gastritis. Tuve muchos problemas porque yo estaba muy ansiosa: trabajaba, me metí a cursos para entrar a la universidad porque quería darle lo mejor a mi hermano”, puntualizó.

Contenido Patrocinado