Para las niñas y niños promotores de la seguridad en el estado, el Día del Niño no se trata sólo de fiestas o dulces.
Este año, su mensaje es contundente: el regalo más valioso es el derecho a vivir sin miedo, especialmente en un mundo donde los riesgos se han mudado a la palma de la mano.
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En una lección de madurez que debería resonar en cada hogar, menores como Noeli Guadalupe Peraza Chan (14 años) y Gaspar Jesús Alcocer Fernández (10 años, ambos del interior del Yucatán) se han convertido en las voces de una generación que entiende que el autocuidado es la primera línea de defensa.
Ambos ya pueden distinguir esa frontera entre lo virtual y lo real que para muchas personas es casi inexistente, pero los riesgos son tangibles.
Su mensaje es directo y sin filtros, la supervisión no es control, es blindaje.
Noeli y Gaspar forman parte del programa Niños Difusores del DIF en Yucatán.
Su trabajo consiste en divulgar mediante foros regionales y encuentros de intercambio los derechos de los menores.
Entre las actividades programadas para lo que resta de 2026, destacan talleres de oratoria, así como brigadas comunitarias donde, junto con otros niños participantes, realizarán diagnósticos sobre el estado de las áreas recreativas en sus localidades.
"Todos los niños tenemos derecho a una vida digna, sin violencia, ahora con todas las redes sociales es importante que tengamos compañía de un adulto porque hay mucho peligro", comentó Noeli.
Para ella el riesgo es latente, ya que muchas infancias entran a plataformas digitales que en un principio no deberían estar, debido a que nunca se sabe quién está del otro lado del monitor o del dispositivo móvil.
Gaspar y Noeli consideran tres consejos básicos de supervivencia para niños, niñas y adolescentes que usan las redes sociales.
Consejos básicos
Perfil bajo, seguridad alta: evitar fotos personales en cuentas de menores es la primera regla de oro.
?El peligro del Play: advierten que los videojuegos en línea son la nueva plaza pública, donde el contacto con desconocidos es una puerta abierta que debe ser vigilada estrictamente por adultos.
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?Geolocalización, el enemigo silencioso: compartir la ubicación o imágenes que revelen el uniforme escolar es entregar una hoja de ruta a quienes buscan engañar bajo falsas identidades.
Para los jóvenes, el contexto no cambia la regla: el autocuidado es universal. No importa si se juega bajo la sombra de un árbol en un pueblo o en un parque moderno de la capital.
Para Gaspar existen realidades diferentes para las infancias que viven en la ciudad y aquellos, como el mismo que vive en el interior del estado ya que en los municipios del interior la seguridad se siente en la cercanía de la comunidad, las calles y la naturaleza; en la ciudad, la percepción de riesgo aumenta, delegando la confianza en la presencia policial y la vigilancia privada.
"Para mí lo que se vive en la ciudad y en el pueblo es diferente. En la comunidad, los niños salen se ven, se divierten, pero estando en Mérida entendí que se tienen áreas para divertirse, pero pasan la mayor parte del tiempo en sus casas", comentó.
La "voz de mando" de estos promotores busca generar un efecto dominó entre sus pares. El llamado es a la corresponsabilidad, que la familia supervise, que la comunidad vigile y que las autoridades actúen.