El desfile por el Día del Trabajo, que estaba planteada como una jornada de exigencias laborales y por la unidad de sus participantes, fue empañada por la confrontación entre docentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Integrantes de la Red de Defensa Magisterial (RDM), grupo disidente de la Sección 8, manifestaron haber sido bloqueados por el contingente del sindicato, en un momento en que se desataron empujones, gritos y acusaciones mutuas.
Los hechos ocurrieron a la altura de la Unidad Médica Familiar número 33, donde el grupo disidente intentó sumarse a la marcha. Sin embargo, maestros identificados con la dirigencia sindical reaccionaron formando una valla humana para cerrarles el paso, lo que derivó en un conato de enfrentamiento.
Durante varios minutos, el ambiente se tornó tenso. Testigos señalaron que hubo intercambio de consignas, reclamos directos y empujones entre ambos grupos, en medio de un desfile que continuaba su avance entre la incertidumbre de los asistentes.
Integrantes de la Red de Defensa Magisterial denunciaron que fueron prácticamente “encapsulados” para evitar su incorporación, acusando a la dirigencia de bloquear cualquier expresión disidente dentro del sindicato.
Andrés Varela, vocero del grupo, afirmó que su intención era participar en la movilización con un posicionamiento crítico y representar a un sector del magisterio inconforme con la actual conducción sindical.
“Se nos niega el derecho a participar, cuando también somos parte del gremio. Esto demuestra que no hay apertura ni democracia interna”, expresó.
Tras no lograr integrarse, los docentes optaron por permanecer en los márgenes del recorrido, desde donde repartieron volantes y difundieron sus demandas entre los asistentes.
El contingente principal, integrado por más de 3 mil personas, avanzó sobre la avenida Universidad hasta la calle Niños Héroes, con la participación de maestros sindicalizados y trabajadores adheridos a la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
Durante la jornada, se reiteraron exigencias como la reducción de la jornada laboral, mejoras salariales, pensiones dignas y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, señalada por los manifestantes como un factor clave en el deterioro de las condiciones de retiro.
Los docentes inconformes advirtieron que quienes ingresaron al servicio después de dicha reforma enfrentan un panorama incierto para su jubilación, al depender de un sistema de cuentas individuales.