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El Diario 01 May, 2026 14:25

Entre la cooperación, la dignidad...y la realidad

Ciuadd Juárez.- En el pulso de la política mexicana, la palabra soberanía volvió a ocupar el centro del escenario. No como consigna gastada, sino como línea de gobierno.

Todo parece indicar que, en la administración de Claudia Sheinbaum y en la continuidad de la llamada 4T, este concepto busca ser más que discurso: un eje rector, incluso si implica asumir riesgos peligrosos en la relación con Estados Unidos.

Desde la conferencia matutina, la presidenta fue clara: “hay un principio que se llama soberanía y esa no se negocia”.

La frase, pronunciada con calma, delineó una postura firme frente a los señalamientos en el caso Sinaloa y la polémica por la intervención de agencias extranjeras en el país.

Para Sheinbaum, la cooperación bilateral no puede confundirse con subordinación. Ser aliado, en su lógica, no debe significar ser entreguista.

La soberanía, en términos simples, es la capacidad de un Estado para tomar decisiones propias sin injerencias externas.

Es autonomía política, control sobre el territorio y respeto a sus instituciones. En este contexto, implica que México colabore con Estados Unidos, sí, pero bajo sus propias reglas, sin ceder la conducción de sus asuntos internos.

El desafío no es menor. Mantener el equilibrio entre una relación económica profundamente integrada con el vecino del norte y una postura diplomática más firme exige precisión. Alejarse lo suficiente para marcar límites, pero no tanto como para fracturar los vínculos comerciales y de coordinación de seguridad.

En ese terreno, también se inscribe el caso Sinaloa. De acuerdo con los documentos dados a conocer hasta ahora, las acusaciones carecen de fundamentos sólidos, según el gobierno mexicano pero la víspera indica que hay mar de fondo porque no son ninguna sorpresa. Los antecedentes son muchos en el caso particular del gobernador, Rubén Rocha.

La presidenta insistió en que será la Fiscalía General de la República quien determine, con pruebas, cualquier responsabilidad. En México —recordó— prevalece la presunción de inocencia.

Más allá del caso, el mensaje es político: frente a presiones externas, la respuesta Cuatroteísta será unidad interna. Y en esa narrativa, la soberanía para ellos no es solo una palabra, sino una frontera simbólica que el nuevo régimen parece decidido a no cruzar...con todo y consecuencias.
La realidad del crimen organizado que opera en el país alcanza a todos.

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