La actividad económica en México cayó por un ‘tobogán’ a principios de año, afectada por la debilidad generalizada de los tres grandes sectores, según se desprende de la estimación oportuna del PIB publicada el jueves por el INEGI.
En el periodo enero-marzo de 2026 el PIB se contrajo a una tasa trimestral de 0.8 por ciento con cifras ajustadas por estacionalidad, que prácticamente contrarresta el crecimiento de 0.9 por ciento en el trimestre anterior.
Además de que el dato fue peor al previsto por el consenso de analistas, el resultado del PIB oportuno significa que la economía mexicana entró en número rojos por primera vez desde finales de 2024.
El reporte del INEGI “fue una sorpresa”, dijo a este reportero Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex.
“El mercado esperaba una caída de 0.5 por ciento, nosotros la veíamos por ahí de 0.6 por ciento y resultó de 0.8 por ciento, una caída bastante más grande de la anticipada, pero además con números rojos en toda la tabla”, apuntó el economista.
El comportamiento del PIB en enero-marzo se debe principalmente al desempeño negativo de las actividades secundarias o industriales, con la construcción y la manufactura como sus referentes, que se contrajeron 1.1 por ciento, neutralizando su crecimiento de 0.9 por ciento en el trimestre anterior.
Mientras tanto, las actividades terciarias, que incluyen el comercio y los servicios y que son las que mayor resiliencia habían mostrado, tuvieron un retroceso de 0.6 por ciento con respecto a los tres meses previos, cuando –a su vez– habían aumentado 0.9 por ciento.
Por su parte, el sector primario o agropecuario, que tiene menos peso en el PIB, disminuyó 1.4 por ciento, replicando en magnitud la baja del trimestre previo.
Con relación al primer trimestre de 2025, también sobre la base de cifras con ajuste estacional, el PIB nacional registró un crecimiento anual de sólo 0.2 por ciento, desacelerando notoriamente desde 1.8 por ciento en el periodo trimestral anterior.
Pero con cifras originales, es decir, sin ajuste estacional del PIB, el comportamiento de la economía mexicana en enero-marzo de 2026 fue cercano al estancamiento, pues tuvo un avance de apenas 0.1 por ciento anual, después de un repunte de 1.8 por ciento en el trimestre anterior.
Este desempeño “nos llevó en Banamex a reevaluar cuál era nuestro pronóstico de crecimiento para el PIB de este año y es por eso que decidimos recortarlo de 1.6 por ciento, que teníamos antes, a 1.3 por ciento”, dijo Ostolaza.
El recorte “está basado en cómo se han pospuesto las decisiones de inversión, incluso también de consumo debido a dos puntos muy importantes: primero, lo que está sucediendo en Medio Oriente, que genera incertidumbre a nivel global; y segundo, la posible extensión de las negociaciones del T-MEC” más allá del 1 de julio.
“Eso podría generar que los inversionistas decidan posponer relativamente sus decisiones de inversión”, explicó el economista.
Abajo de Banamex se posiciona Valmex Casa de Bolsa, cuya estimación de crecimiento para la economía mexicana en 2026 se ubica en 1.2 por ciento.
Y aún más abajo se encuentra Invex, cuya previsión de crecimiento para este año continúa en 1.0 por ciento, en la que coincide Banco Base, que revisó a la baja su expectativa de crecimiento del PIB para 2026 de 1.2 a 1.0 por ciento.
El deterioro en las cifras de actividad económica nacional ya se comenzó a reflejar en la posición financiera del sector público, dando lugar a una caída en los ingresos.
En su informe trimestral sobre las finanzas públicas y la deuda, publicado también el jueves, la Secretaría de Hacienda reveló que, entre enero y marzo pasados, los ingresos presupuestarios ascendieron a dos billones 224.3 mil millones de pesos.
Además de que fueron inferiores en 79.5 mil millones de pesos a lo programado para ese periodo de tres meses, registraron una disminución de 0.7 por ciento en términos reales contra el primer trimestre de 2025.
Del lado contrario, el gasto neto total acumulado en los tres primeros meses de 2026 sumó 2 billones 431.6 mil millones de pesos contra un monto programado de 2 billones 683.3 mil millones, lo cual implicó un gasto no ejercido de 251.7 mil millones de pesos en enero-marzo de este año
Aun así, el gasto público creció 2.6 por ciento real frente a enero-marzo del año anterior.
Los menores ingresos presionaron el déficit presupuestario, que al primer trimestre se ubicó en 207.3 mil millones de pesos y aun cuando quedó 172.1 mil millones por debajo del monto calendarizado, fue 60.5 por ciento mayor al observado en el mismo periodo de 2025.
La debilidad generalizada de la economía al arranque del año ha comenzado a cobrar su cuota sobre las finanzas públicas de México.