
El hartazgo por la inseguridad y la violencia que padece esta ciudad fronteriza salió ayer a las calles tras la ejecución de Manuel Juárez, ingeniero de Pemex, y la muerte de Camila Lozano, una universitaria que murió por una “bala perdida” en la agresión al petrolero ocurrida el jueves.
Defensores de los derechos humanos, buscadores de desaparecidos y ciudadanos bloquearon durante tres horas el céntrico cruce de los bulevares Hidalgo y El Maestro, donde se cometió el doble crimen la mañana del jueves, cuando había un alto flujo de vehículos.