El Día de Muertos, comunidades indígenas se reúnen en Mitla, Oaxaca, entrada al inframundo zapoteca. Según el arqueólogo Robert Markens, esta práctica milenaria permite a los vivos comunicarse con sus difuntos cada 1 y 2 de noviembre.
El Día de Muertos, comunidades indígenas se reúnen en Mitla, Oaxaca, entrada al inframundo zapoteca. Según el arqueólogo Robert Markens, esta práctica milenaria permite a los vivos comunicarse con sus difuntos cada 1 y 2 de noviembre.
El Día de Muertos, comunidades indígenas se reúnen en Mitla, Oaxaca, entrada al inframundo zapoteca. Según el arqueólogo Robert Markens, esta práctica milenaria permite a los vivos comunicarse con sus difuntos cada 1 y 2 de noviembre.
El Día de Muertos, comunidades zapotecas se reúnen en Mitla, considerada la entrada al inframundo, para honrar a sus ancestros. El arqueólogo Robert Markens resalta esta tradición ancestral como evidencia cultural viva y conexión espiritual con los difuntos.
El Día de Muertos, comunidades indígenas se reúnen en Mitla, Oaxaca, entrada al inframundo zapoteca. Según el arqueólogo Robert Markens, esta práctica milenaria permite a los vivos comunicarse con sus difuntos cada 1 y 2 de noviembre.
El Día de Muertos, comunidades zapotecas se reúnen en Mitla, considerada la entrada al inframundo, para honrar a sus ancestros. El arqueólogo Robert Markens resalta esta tradición ancestral como evidencia cultural viva y conexión espiritual con los difuntos.
El Día de Muertos, comunidades zapotecas se reúnen en Mitla, considerada la entrada al inframundo, para honrar a sus ancestros. El arqueólogo Robert Markens resalta esta tradición ancestral como evidencia cultural viva y conexión espiritual con los difuntos.
El Día de Muertos, comunidades zapotecas se reúnen en Mitla, considerada la entrada al inframundo, para honrar a sus ancestros. El arqueólogo Robert Markens resalta esta tradición ancestral como evidencia cultural viva y conexión espiritual con los difuntos.
El Día de Muertos, comunidades zapotecas se reúnen en Mitla, considerada la entrada al inframundo, para honrar a sus ancestros. El arqueólogo Robert Markens resalta esta tradición ancestral como evidencia cultural viva y conexión espiritual con los difuntos.