Nueva York.— Una fuerza oculta está elevando silenciosamente los costos de todo en Estados Unidos, desde sus vacaciones de verano hasta la cuenta semanal del supermercado: un dólar estadounidense más débil.
El dólar ha caído alrededor de un 10% frente a otras divisas importantes desde que el presidente Donald Trump regresó a la Casa Blanca, un retroceso que potencialmente influye en la preocupación de los estadounidenses por el coste de la vida.
“Es una especie de impuesto oculto”, afirmó el economista Thomas Savidge, del American Institute for Economic Research, de tendencia conservadora. “Lo que su dólar podrá comprar se va a reducir”.
Un vistazo a dónde está el dólar y qué supone para los estadounidenses:
Caída histórica del dólar
El Índice del Dólar Estadounidense, que mide el precio del billete verde frente a otras divisas importantes, registró su mayor caída en seis meses en más de 50 años durante la primera mitad de 2025. Aunque el descenso no se ha profundizado, el índice del dólar sigue alrededor de un 10% por debajo del nivel que tenía al inicio del mandato de Trump.
Un dólar fuerte abarata las importaciones y puede ayudar a mantener la inflación bajo control. Uno débil puede encarecer los bienes extranjeros, pero impulsar las exportaciones estadounidenses.
Durante mucho tiempo, los presidentes de Estados Unidos han expresado apoyo a un dólar fuerte, incluso cuando aplicaban políticas que, en ocasiones, empujaban la moneda a la baja. Trump ha sugerido que un dólar fuerte coloca a Estados Unidos en desventaja y que un dólar débil ayuda a la industria estadounidense. Y, como ocurre con la mayoría de las cosas relacionadas con Trump, ha sido más directo en su mensaje.
“Se gana muchísimo más dinero con un dólar más débil”, afirmó el año pasado, una de varias declaraciones públicas que muestran su preferencia por un descenso del dólar.