
Después del movimiento estudiantil de 1968, el del 86 fue el más importante. Los jóvenes de la UNAM salieron a las calles a exigir la derogación de las reformas del entonces rector Jorge Carpizo, que contemplaban la actualización de cuotas por inscripción y servicios.
Carlos Ímaz, Imanol Ordorika y Antonio Santos fueron los principales líderes visibles de lo que se llamó Consejo Estudiantil Universitario y que paralizó casi un mes, en 1987 a las escuelas y facultades de la Universidad Nacional.
En ese movimiento, y su continuación en las diferentes corrientes, principalmente tres: En Lucha, cuyos activistas más destacados fueron Guadalupe Carrasco, La Pita, y Javier Fernández; el CEU histórico, de Ordorika, Ímaz y Santos; y la CRU, Corriente por la Reforma Universitaria, en donde se encontraba Martí Batres, Ciro Murayama y Ulises Ruiz, entre otros.
Precisamente sobre este tema es que, nos comentan exactivistas universitarios, prepara un libro el actual director del ISSSTE, Martí Batres. El 40 aniversario del CEU es en octubre de este año, justo cuando Morena estará ya en el proceso electoral para la elección de 2027, de 17 gobernadores, la renovación de la Cámara de Diputados, congresos locales y alcaldes y regidores.
Esta columna buscó al enlace de prensa de Martí Batres, para conocer más sobre el libro, pero no obtuvo respuesta.
La presentación del libro podría ser una reivindicación de un movimiento que reagruparía a algunos de los activistas dispersos, pero también una forma de hacerse presente con la presidenta, Claudia Sheinbaum, que también participó en el movimiento.
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Secuestro a fuente de la DEA
La denuncia contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios más incluye, la acusación por la filtración al crimen organizado de los datos de una fuente de la DEA, que posteriormente fue secuestrada y asesinada, junto con algunos familiares, incluyendo un menor de 13 años de edad.
Esta acusación complica la situación de los acusados pues representa un agravio directo a la agencia estadounidense, muy similar al asesinato de Enrique Camarena Salazar, por el que la DEA no descansó hasta detener a Rafael Caro Quintero, el principal acusado de torturarlo y asesinarlo.
@chimalhuacano