Según una encuesta de la empresa de investigación AtlasIntel, la popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum ha bajado quince puntos desde el año pasado. Una caída que la ubica en el 51% de aprobación. Cuando comenzó su mandato era superior al 70%.
La encuesta fue encargada por Bloomberg, la organización de noticias económicas más importante del mundo. AtlasIntel está calificada como una encuestadora de gran precisión en Estados Unidos y Latinoamérica.
Siempre que un presidente de México recurre al nacionalismo o independentismo como argumento para gobernar, hay el riesgo de perder más de lo que se gana para la nación. Hay episodios que recordamos:
A Luis Echeverría se le ocurrió apoyar la Resolución 3379 de las Naciones Unidas, votada el 10 de noviembre de 1975, que decía: “Sionismo es una forma de racismo y discriminación racial”. Su falsa posición como “líder de los países del Tercer Mundo” lo acercaba más al pueblo palestino. Por soberbia, se le ocurrió pensar que podía ir contra Estados Unidos y el pueblo judío sin consecuencias. Lo que sucedió al día siguiente de su disparate fue una corrida de capitales hacia Estados Unidos y un reclamo de la comunidad judía en el país. De inmediato llegaron cancelaciones de turistas norteamericanos y presiones económicas de Israel y Estados Unidos. Recibimos un boicot inolvidable.
El problema fue tan grave que Emilio O. Rabasa fue a Israel a pedir disculpas. Echeverría, enfurecido, lo relevó del cargo y lo responsabilizó del problema; decía que México nunca pedía perdón, cuando el propio presidente había sido el culpable. Una simple abstención hubiera sido mejor que ponerse a juzgar la ideología de Israel. Echeverría era soberbio y un tanto lunático.
En 1975, el país no estaba tan ligado a la economía de Estados Unidos. Siempre fue nuestro principal proveedor de bienes y servicios, de inversión y crédito, pero el porcentaje que hoy tenemos de intercambio comercial es muy superior. Hoy dependemos mucho más que antes de las decisiones de Washington.
¿Qué tiene que ver la popularidad de nuestra presidenta Sheinbaum con las relaciones con Estados Unidos?
En la encuesta de AtlasIntel, los temas que más preocupan a los mexicanos son: corrupción, con un 59%; inseguridad, con un 39%; inflación y altos precios, con un 31%; y economía, con un 28%. Es claro que nos preocupa cambiar el rumbo que lleva el país en esos cuatro temas. Podemos lograrlo más fácilmente con la ayuda del vecino que con enfrentamientos.
A Estados Unidos no le conviene que entremos en crisis económica; por eso seguimos aumentando nuestras exportaciones, a pesar de que el país no crece. En lo que sí puede y quiere Estados Unidos ingresar al país es en la política interna, esa que permitió el florecimiento del narcotráfico hacia ese país.
Un desplante de nacionalismo, como el de ayer, donde la presidenta Sheinbaum dijo que la última vez que vinieron a México, en el siglo XIX, los norteamericanos se habían llevado el 55% de nuestro territorio, es inútil. Es cierto, pero no es prudente decirlo, y menos ahora, por el bien de la presidenta y el de México. El nacionalismo y el soberanismo no nos dan de comer. Eso no quiere decir que debamos ser lacayos abyectos de potencias extranjeras.
La diplomacia profesional, la de carrera, siempre actuó con políticas claras frente a otras naciones, y eso nos salvó de muchos problemas. Hoy se necesita más que nunca.