Conocer el arte y la monumentalidad de Santiago de Compostela no es tarea fácil, en cada visita realizada nos sorprendemos al descubrir nuevas curiosidades, sobre todo en la visita a la Catedral. El diseño primitivo de la fachada oeste (Obradoiro) de la catedral románica representaba "La Transfiguración del Señor en el Monte Tabor", no se llegó a realizar. La primera fachada románica fue la del Maestro Mateo, con el Pórtico de la Gloria en el exterior derribando la fachada de la segunda catedral que tenía dos torres cuadradas y una alta escalinata de acceso. Más tarde en época de Don Alonso III de Fonseca principios del XVI, se construyó la segunda fachada con el Pórtico de la Gloria dentro para preservarlo de las inclemencias del tiempo. La tercera y actual fachada es barroca construida entre 1738 y 1750 por el arquitecto gallego Fernando de Casas y Novoa que la dirigió hasta su muerte en 1748. Situada entre el Palacio de Gelmírez y el lienzo este del claustro, a la derecha. La Torre de las Campanas se construyó en 1640 por Peña de Toro.
Casas y Novoa proyectó la fachada, añadiendo una segunda torre y anteponiendo un espejo entre las dos, levantó la Torre de la Carraca sobre el primer cuerpo ya construido, el espejo es un tríptico con ventanales, enlazando las dos torres con el cuerpo central más elevado que los laterales, más altos que el primer cuerpo de las torres, muy bien compuesto para dar unidad al todo. Representa un retablo de piedra granítica ennoblecida, con las estatuas barrocas, no tan expresivas como las románicas. Un inspirado retablo de piedra que sube se eleva y se adorna en una obra barroca muy lograda. Es la más espectacular de las cuatro fachadas de la Catedral. En lo alto de todo, el Apóstol Santiago como peregrino con bordón en la mano bajo una capilla, dos reyes de rodillas le saludan con el cetro en la mano, a ambos lados dos bolas redondas con dos angelitos cada una y la Cruz de Santiago en el medio, debajo la urna con las cenizas y a ambos lados los discípulos Atanasio y Teodoro, en los cuerpos laterales Zebedeo y Salomé padres del Apóstol.
Delante de los balcones más abajo, las imágenes de Santa Susana y San Juan evangelista hermano del Apóstol a la izquierda, y a la derecha Santiago Alfeo y Santa Bárbara, en su día fueron policromadas por el pintor Bouzas. Santiago Apóstol observa desde lo alto entre las altas torres del Obradoiro la grandiosidad de la plaza. La fachada impone por su tamaño, por las torres que se levantan a 75 metros de altura consiguiendo un efecto airoso, aumentado por el desnivel de la plaza respecto a la Catedral, sin embargo toda esta ornamentación barroca se encuentra a la intemperie, bajo los efectos del viento del sur, de la lluvia y de los temporales, de ahí su necesaria restauración,
La restauración de la Fachada del Obradoiro
Cuando Gabriel García Márquez, premio Nobel, visitó Compostela la definió así: “La ciudad de la piedra florecida”. En las juntas de las piedras de diversos monumentos aparecían con muchas hierbas verdes, según los técnicos no se podían arrancar sin una posterior restauración, si se hacía sin más entraría agua por las paredes internas de la catedral.
En el año 2016 se aprobó el presupuesto de alrededor de 1,5 millones de euros para la restauración de la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela. Una gran obra que remató, después de 16 meses, a mediados del año 2018 retirando los andamios y estructuras necesarias para intervenir la limpieza, reparación y restauración para asegurar la conservación de este magno monumento. Una intervención crítica que se llevó a cabo para solucionar las filtraciones de agua, limpieza de las piedras, daños en estructura, restauración torres y remates.
Restauración necesaria por el aspecto de suciedad que presentaba la fachada, llena de hierbas además de detectar filtraciones que ponían en riesgo la estabilidad de las dos torres en la restauración anterior del Pórtico de la Gloria.
Se utilizaron para ello técnicas modernas como limpieza con biocidas (sustancias químicas que destruyen bacterias y hongos), consolidación de piedras, enchumbado de metales (fijar rejas o barras en la piedra con plomo) o eliminación de morteros. Se restauraron las campanas, en las cornisas se repararon elementos rotos sobre todo en las torres que protegen al Pórtico de la Gloria, devolviendo la belleza que hoy podemos ver en la foto que acompañamos. @mundiario