La arquitecta chetumaleña María Adela Morales Correa, de 26 años, reportada como desaparecida y localizada en un hospital piquiátrico de la ciudad de México, ofreció una conferencia de prensa en Cancún, donde negó haber sido víctima de secuestro o trata de personas.
Aseguró que su internamiento en el nosocomio capitalino fue por decisión propia y como parte de un proceso para atender su salud mental.
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En conferencia de prensa, solicitó frenar lo que calificó como una “ola de desinformación” y el acoso contra su red de apoyo.
Acompañada por autoridades de la Secretaría de las Mujeres (Semujeres) en Quintana Roo, explicó que decidió ofrecer su versión ante la circulación de información errónea en redes sociales. “No estoy secuestrada ni retenida en contra de mi voluntad. Yo solicité el apoyo y se me ha brindado”, afirmó.
La joven detalló que su ingreso al Instituto Nacional de Psiquiatría “Juan Ramón de la Fuente Muñiz” ocurrió tras un periodo de depresión y pensamientos suicidas y que luego de una valoración médica, aceptó el internamiento para contener el riesgo y recibir tratamiento especializado. “En todo momento estuve consciente e informada de las decisiones”.
Respetaron su privacidad
Morales Correa también señaló que durante su estancia hospitalaria se respetaron sus derechos y su privacidad. Por el contrario, expresó su reconocimiento al personal médico y a la institución que la atendió.
Añadió que este tipo de internamientos tienen como finalidad contener riesgos en momentos críticos, y que en todo momento fue informada sobre los procedimientos, medicamentos y decisiones relacionadas con su atención.
En su testimonio, acusó que la intervención de su madre, mediante recursos legales como denuncias y amparos, afectó su proceso de recuperación.
Sobre los encuentros con ella, detalló que el primero ocurrió cuando aún no se encontraba estable emocionalmente y que no pudo expresarse; en el segundo, le pidió que detuviera las acciones legales, sin éxito; y en el tercero, decidió no entablar diálogo.
La arquitecta rechazó las acusaciones difundidas en redes sociales contra sus amigas, a quienes se ha señalado de presuntos delitos. “No son tratantes ni criminales; son mi red de apoyo”.
Denunció que han sido víctimas de hostigamiento, amenazas e incluso intimidaciones graves, lo que ha impactado su vida cotidiana.
Respecto a su salida del hospital, explicó que se realizó mediante una estrategia coordinada entre la institución médica y autoridades de la Fiscalía de la Ciudad de México, con el fin de garantizar su seguridad y evitar confrontaciones. Indicó que existía una disposición legal que obligaba a la presencia de su madre al momento del alta, situación que —dijo— le generaba temor.