
Las encuestas no sólo miden la opinión pública; también pueden modificarla. Y las redes sociales no sólo reaccionan a las encuestas; también pueden influir en sus resultados, directa e indirectamente. El mecanismo es bidireccional: las encuestas moldean la conversación digital y, a su vez, esa conversación puede sesgar lo que las encuestas captan. Entonces, para efectos electorales, ¿qué es primero?, ¿las encuestas o las redes sociales? Para el gobernador de Nuevo León, Samuel García, y su esposa, Mariana Rodríguez, la respuesta es simple: las redes sociales.
Son un político y una influencer de última generación, donde no importa nada, salvo sus ambiciones personales. Él, probablemente, tener controlada su sucesión y el resultado para que quien llegue no lo someta a procesos penales por una fortuna misteriosamente amasada, pero bajo sospechas de que fue lograda mediante actos de corrupción. Y ella, quedarse con la candidatura y la gubernatura, lo que coronaría un sexenio de 12 años en Nuevo León y, sobre todo, porque no se esperaría algo distinto, cuidar que su esposo no termine en la cárcel.