Pedro Sánchez ha dado en Nueva York un paso más en la explicación del Gobierno sobre la crisis migratoria de Ceuta. Por primera vez, el presidente señala de forma ineludible a Marruecos por el fallo del dispositivo de control de la frontera durante la entrada masiva de los pasados 30 y 31 de julio y revela que España ha reclamado a Rabat “respuestas y acciones” para evitar que vuelva a suceder. “Es evidente que su control de la frontera falló”, ha afirmado en una entrevista con la periodista Christiane Amanpour en CNN.
Hasta ahora, Sánchez no había apuntado directamente a la responsabilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos porque no tiene “pruebas sólidas” que permitan atribuir a Rabat la organización de la entrada. En la entrevista, el líder del PSOE insistió en que se investiga si se produjo un desbordamiento ante una llegada masiva e imprevista o si detrás hubo una decisión deliberada.
La declaración supone el señalamiento más directo de Marruecos realizado hasta ahora por Sánchez. Durante la entrevista ha reivindicado la evolución positiva de la relación bilateral y ha insistido en que ambos gobiernos necesitan mantener la cooperación para gestionar la frontera y los retornos.
La posición del Ejecutivo queda así definida a dos bandas, para exigir explicaciones a Rabat por lo ocurrido y, simultáneamente, preservar los canales de cooperación. Sánchez ha subrayado que España necesita devolver a Marruecos a una parte importante de los migrantes que permanecen a Ceuta y que esa tarea debe desarrollarse dentro del marco legal y respetando los derechos humanos. Ante las preguntas de Amanpour sobre los documentos desclasificados y las posibles advertencias previas a la entrada masiva, Sánchez ha rechazado que existiera una evidencia clara de que se iba a producir un episodio de esas dimensiones.
“No, en realidad esos documentos demuestran que no había una evidencia clara de que algo así iba a suceder. Lo estamos investigando, pero a la vez hemos pedido a Marruecos acciones y respuestas. Está claro que su control de la frontera falló. Pero tenemos que tener una buena relación con Marruecos, y tenemos que devolver a este país a la mayoría de los inmigrantes que son de allí”, ha dicho el presidente.
Sánchez cambia su discurso en una entrevista con la CNN y pide explicaciones a Marruecos por la invasión de Ceuta ? «Estamos investigando lo que ocurrió esos días, pero también hemos pedido respuestas a Marruecos porque está claro que su control de fronteras falló» https://t.co/3hdi8aLaDd
— El Debate (@eldebate_com) September 22, 2026
Albares mantiene el contacto con Bourita
El nuevo tono presidencial coincide con una intensificación de los contactos entre Madrid y Rabat. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado que mantiene comunicación permanente con su homólogo marroquí, Naser Burita, y que Marruecos le ha trasladado su compromiso para impedir un nuevo intento de entrada masiva en Ceuta.
La preocupación no es teórica. Las autoridades españolas han elevado la vigilancia ante las convocatorias difundidas en redes sociales que apuntan a un nuevo cruce masivo coincidiendo con las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre. Marruecos ha reforzado entretanto el dispositivo de seguridad en la zona fronteriza, con miles de efectivos desplegados.
La crisis de julio, además, continúa teniendo consecuencias en la ciudad autónoma. Miles de personas permanecen todavía en Ceuta y el Gobierno sigue gestionando los retornos, mientras que los menores no acompañados constituyen uno de los principales puntos de fricción entre el Ejecutivo central, la ciudad autónoma y las comunidades que deben participar en su acogida.
Sánchez reclama solidaridad a Europa
El presidente también ha aprovechado su presencia en Nueva York para trasladar el problema a Bruselas. Ante Amanpour, ha denunciado la “falta de solidaridad” de varios gobiernos europeos durante la crisis y ha recordado que Ceuta y Melilla constituyen frontera exterior de la Unión Europea, en una clara pulla a Italia.
Sánchez ha contrapuesto esa respuesta a la posición mantenida por España en otras crisis migratorias, como la sufrida por el Ejecutivo de Giorgia Meloni en Lampedusa. El argumento del Gobierno es que la presión sobre Ceuta no debe contemplarse exclusivamente como un problema español, sino como una cuestión que afecta a la frontera exterior europea.
Sánchez ha defendido ante la televisión estadounidense su política migratoria y ha respondido a las dudas sobre el coste político que puede tener la crisis. Su posición, ha explicado, no consiste en elegir entre seguridad y derechos humanos, sino en aplicar ambas exigencias simultáneamente. “Los migrantes no son ganado, sino humanos”, ha afirmado el presidente, que ha asegurado que España está estableciendo el marco jurídico para quienes puedan tener derecho a protección internacional y que trabaja para devolver a Marruecos a quienes no tengan ese derecho.
“¿Cómo gestionamos esta crisis migratoria? Vamos a garantizar el control de la frontera pero respetando los derechos humanos. Haremos el trabajo (devolver a los inmigrantes a Marruecos) con dignidad. Los inmigrantes no son ganado, sino humanos. Lo que tenemos que hacer en una gran democracia como España es resolver el problema con dignidad”, ha defendido el jefe del Ejecutivo.
De Ceuta al nuevo orden internacional
La entrevista se produce además en plena Asamblea General de Naciones Unidas, donde Sánchez ha defendido una respuesta multilateral frente a los grandes desafíos globales. El presidente ha reivindicado ampliar las alianzas internacionales frente a la tendencia a trabajar exclusivamente con países afines y ha empleado el concepto de “maxilateralismo” para definir esa estrategia.
En ese contexto, Ceuta se convierte en un asunto que trasciende la política migratoria española. La ciudad autónoma es frontera exterior de la UE, pero también el punto de contacto de una relación bilateral que Madrid considera estratégica. El Gobierno intenta, por tanto, corregir lo sucedido sin deteriorar una cooperación con Marruecos que considera necesaria.
El giro de Sánchez no implica una ruptura con Rabat, pero sí modifica el lenguaje utilizado por La Moncloa. Después de semanas de cautela sobre las responsabilidades de la crisis, el presidente ha puesto negro sobre blanco que el control fronterizo marroquí falló y que España espera respuestas y medidas. La siguiente prueba será comprobar si esas medidas se traducen en hechos ante la amenaza de un nuevo intento de entrada masiva. @mundiario