Roland Garros acaba de perder a otro de sus grandes protagonistas antes incluso de que empiece el torneo. Lorenzo Musetti, semifinalista el pasado año en París y uno de los nombres más peligrosos sobre tierra batida, confirmó su baja para el Grand Slam francés después de sufrir una lesión muscular que le obligará a detener completamente su temporada sobre arcilla.
El italiano arrastraba molestias desde su partido en Roma frente a Casper Ruud. Aun así decidió competir en el Foro Itálico pese a no encontrarse físicamente al cien por cien, empujado tanto por el ambiente de jugar en casa como por el desgaste emocional que le habían provocado sus anteriores retiradas durante los últimos meses.
Finalmente, las pruebas médicas confirmaron una lesión en el recto femoral que requerirá varias semanas de recuperación. Musetti lo comunicó personalmente a través de sus redes sociales, admitiendo la enorme decepción que supone perderse tanto Hamburgo como Roland Garros, el torneo donde había consolidado definitivamente su salto a la élite mundial.
La baja del italiano altera considerablemente el panorama competitivo en París. Musetti no era un simple aspirante secundario. El año pasado alcanzó las semifinales y únicamente Carlos Alcaraz pudo frenarlo en uno de los partidos más exigentes del torneo. Su combinación de talento, variedad y sensibilidad sobre tierra le convertía en una amenaza real para cualquiera.
Pero el problema para Roland Garros va mucho más allá de una única ausencia. El torneo empieza a perder piezas clave de forma alarmante. Carlos Alcaraz sigue condicionado físicamente, Novak Djokovic llega prácticamente sin ritmo competitivo y otros nombres importantes del circuito tampoco atraviesan su mejor momento.
Sinner aparece como el gran dominador antes de París
En medio de ese escenario emerge con todavía más fuerza la figura de Jannik Sinner. El número uno mundial parece ahora mismo el único gran favorito que aterriza en Roland Garros en plenitud física, con confianza absoluta y una sensación de superioridad que empieza a intimidar al resto del circuito.
La ausencia de Musetti despeja todavía más un cuadro que ya parecía inclinarse peligrosamente hacia el italiano. Alexander Zverev aparece como uno de los pocos tenistas con argumentos reales para discutirle el título, aunque la diferencia de sensaciones entre ambos resulta hoy bastante evidente.
Precisamente ahí nace el gran interrogante del torneo: saber cómo gestionará Sinner la presión de llegar a París convertido prácticamente en el hombre a batir. Porque ganar siendo favorito no siempre resulta sencillo, especialmente en un Grand Slam donde las expectativas pueden convertirse en una carga mental enorme.
Musetti, mientras tanto, deja una imagen que también refleja la dureza del circuito actual. Jugó lesionado en Roma simplemente por orgullo competitivo y por no decepcionar al público italiano. Una decisión emocional que ahora le obliga a despedirse prematuramente de la gira de tierra batida.
París pierde así a uno de sus artistas más imprevisibles justo cuando el torneo necesitaba grandes nombres capaces de desafiar la hegemonía creciente de Sinner. Y cuanto más se vacía el cuadro de candidatos, más cerca parece quedar el italiano de conquistar el único Grand Slam que todavía falta en su colección. @mundiario