Mi bebé no respira, “lo siento no podemos hacer nada”.
Una broncoaspiración le impidió respirar al bebé de apenas un mes y medio de edad. Y dejó de respirar. Mi nieto.
De inmediato la madre se dio cuenta de que ya no respiraba, directo al hospital más cercano, privado, sin equipo necesario para atender este tipo de emergencias. Era necesario ir a una unidad con incubadoras y respiradores para menores de esa edad.
El más cercano, el Hospital Regional del ISSSTE de Zaragoza.
La llamada al 911 fue frustrante. Y llegó la primera disculpa y el primer “lo siento no podemos hacer nada”.
- 911, necesito que mi hijo sea admitido en el hospital del ISSSTE de Zaragoza pues no respira.
- ¿Ya va para el hospital?
- Estamos en un hospital, pero vamos al del ISSSTE de Zaragoza
- Lo siento, no podemos hacer nada, no tenemos contacto con la dependencia (ISSSTE).
- Pero es mi hermanito -grito la niña de 8 años desesperada por la vida del bebé de mes y medio al escuchar por el altavoz la respuesta del 911-.
En el hospital privado lograron que volviera a respirar sin el equipo requerido, la emergencia seguía.
Una ambulancia de las apenas poco más de 100 que tiene el gobierno de la Ciudad de México para atender a casi 10 millones de personas fijas y otros 10 millones de población flotante. Casi 300 mil son niñas y niños menores de cinco años.
Y llegó el segundo “no podemos hacer nada”.
- Necesitamos trasladar a un niño de mes y medio de edad al hospital de Zaragoza
- ¿Dónde está el niño? Preguntaron los “paramédicos” de la ambulancia 685 de los servicios de emergencia de la Ciudad de México.
- Adentro, en este hospital
- Uh! No podemos hacer nada, si no está en la calle no podemos hacer nada, lo siento, eso dice el reglamento.
Y arrancó.
La tía persiguió la unida unas calles y le cerró el paso más adelante, para insistir en la ayuda.
Entonces sí llegó el apoyo, los ambulantes llamaron patrullas y llegó hasta una unida de la Guardia Nacional.
Una de las policías pretendió detener a la tía por agresiones, mientras uno de los ambulantes le advertía “no me puedes hacer nada, ni reportarme, no traigo ni placas”.
La guardia nacional intervino:
-Mejor váyase para no tener problemas.
- mi sobrino se muere.
- lo siento, no podemos hacer nada, no podemos obligarlos a darle el servicio.
Pero si llamaron a una de las mil 400 ambulancias piratas para dar el apoyo, claro por un monto de 6 mil pesos, esos si apoyaron.
Los “lo siento, no podemos hacer nada” continuaron.
Al llegar al Hospital Regional del ISSSTE Zaragoza, el bebé fue recibido, estabilizado, y el médico informó a los padres que ya respiraba, pero necesita un estudio electrocardiograma, un encefalograma y una tomografía, para detectar posibles daños en corazón, pulmones y cerebro.
Y llegaron más “lo siento, no podemos hacer nada”.
El asistente de la dirección de esa unidad médica, Alejandro Sandoval, informó a los padres, “no ha vuelto el cardiólogo de vacaciones, y el equipo es limitado, su hijo esta programado para dentro de cinco días hábiles, porque no hay servicio ni técnicos los fines de semana. Lo siento, no podemos hacer nada”.
La frase “lo siento no podemos hacer nada” no se acuño para este texto, fue pronunciado realmente una y otra vez por los mencionados servidores públicos, SERVIDORES PÚBLICOS que mienten a medias, efectivamente no pueden hacer nada, pero no lo sienten.
Se estima en un estudio de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad que 11.6 de cada mil menores que nacen la CDMX mueren antes de los cinco años por falta de atención médica, y pues “lo siento, no podemos hacer nada”.
A ver si Andrés Manuel convoca a una colecta nacional para comprar ambulancia, equipar unidades médicas y contratar especialistas y técnicos que trabajen los fines de semana.
La nota Oraciones a San Lázaro apareció primero en Quadratín México.