En los primeros tres meses del año, Viva Aerobus y Volaris registraron una pérdida neta conjunta de 145 millones de dólares, lo que significa que en promedio perdieron 1.6 millones de dólares diarios entre enero y marzo de este año.
No están solas, las aerolíneas a nivel mundial eliminaron cerca de 2 millones de asientos y más de 13 mil vuelos de sus programaciones ante el impacto de los costos de la turbosina, informó la consultora Cirium. De acuerdo con la firma, la capacidad total de asientos globales descendió de 132 millones a 130 millones en apenas dos semanas durante abril.
El aumento de precios representa una “amenaza existencial” para las aerolíneas, advirtió Deutsche Bank en un reporte en el que recordó que la industria sufrió graves daños cuando los precios del combustible se dispararon en 2005, lo que provocó que Delta Airlines y Northwest Airlines se declararan en quiebra.
Aunque las aerolíneas mexicanas están en gran medida aisladas de las perturbaciones de los viajes que han afectado a Medio Oriente, el combustible para aviones representa hasta el 30 por ciento de sus costos, lo que significa que tienen una gran exposición indirecta.
De acuerdo con el reporte de los resultados financieros de las aerolíneas de enero a marzo de este año, Viva Aerobus, que encabeza Juan Carlos Zuazua reportó una pérdida neta de 74 millones de dólares; mientras que Volaris, cuyo director es Enrique Beltranena Mexicano, registró una pérdida neta de 71 millones de dólares en comparación con el primer trimestre del año pasado, debido al encarecimiento del combustible y los costos derivados de su flota en tierra.
En ambos casos los resultados representan su desempeño más débil para un periodo inicial en los últimos cinco años, lo que sería reflejo de los altos precios de la turbosina, lo cual ha orillado a diversas aerolíneas a reducir su capacidad, cancelar algunas rutas y enfocarse en aquellas que son más rentables.
En general las aerolíneas en todo el mundo han sido afectadas por el aumento vertiginoso del precio de la turbosina a nivel mundial, la violencia local, así como una menor demanda que ha llevado a algunas empresas como Magnicharters en México y Spirit en Estados Unidos a suspender sus operaciones.
Además de los altos precios de la turbosina, Viva Aerobus y Volaris han enfrentado otros retos operativos. Al 31 de marzo pasado, Viva tenía un promedio de 26 aviones de la familia A320neo en tierra debido a problemas de confiabilidad de los motores Pratt & Whitney GTF, una situación que la empresa compensó parcialmente al agrega 15 aviones netos en comparación con marzo del año pasado.
El equipo directivo de Volaris dio a conocer que durante el primer trimestre del año redujeron el número de aeronaves en tierra en nueve unidades, alcanzando un máximo de 41 y cerrando en 32.
Enrique Beltranena, presidente y director general de Volaris, afirmó que la aerolínea está “respondiendo con agilidad a la volatilidad de los precios del combustible”, apoyada en una red diversificada y una estrategia de flota disciplinada. El directivo anunció un ajuste en su proyección de crecimiento de capacidad (ASM) para la totalidad del año, reduciéndose del 7 por ciento original a un 4 por ciento como medida de prudencia financiera.
Juan Carlos Zuazua, director general de Viva Aerobus, señaló que los resultados se vieron afectados por “elevados precios del combustible que alcanzaron los 4.50 dólares por galón debido a conflictos geopolíticos”.

Aeroméxico, un caso destacable
Aeroméxico reportó una utilidad de 11 millones de dólares en el primer cuarto del año, a pesar de que la aerolínea que encabeza Andrés Conesa registró un retroceso de 50 por ciento en este indicador, debido a que en el primer trimestre del 2025 su utilidad fue de 22 millones de dólares.
“Los resultados de abril reflejan la evolución positiva de la demanda en lo que va del año. La fortaleza de nuestra red, junto con una ejecución disciplinada, nos permitió mantener factores de ocupación estables frente al año pasado, incluso en un entorno marcado por retos geopolíticos constantes. Con los precios del combustible aún elevados, seguimos ajustando la capacidad hacia mercados internacionales, donde la demanda y los niveles de precios son más favorables, lo que nos permite sostener márgenes sólidos y proteger la rentabilidad”, aseguró Andrés Conesa al presentar su reporte.