Al poniente de Ciudad de México, el Museo Itinerante de las Abejas y Animales Polinizadores busca concientizar a la población sobre la importancia de estos insectos para el equilibrio ambiental y la supervivencia humana. Rodeado de flores y plantas visitadas por abejas reales, el espacio ofrece recorridos temáticos y charlas encabezadas por integrantes de la fundación Efecto Colmena y especialistas en apicultura.
Uno de los encargados de guiar a los visitantes es Alfonso Cestelos, apicultor y miembro del museo, quien centra sus exposiciones en un mensaje claro: “Salvemos a las abejas”.
“Las abejas representan el 70% del trabajo de los polinizadores dentro de la Tierra. Esto no quiere decir que no existan otros animales que puedan polinizar; acabamos de ver mariposas, escarabajos, escorpiones, murciélagos, colibríes y otros tantos, pero la abeja es la que hace gran parte del trabajo, prevaleciendo sobre las demás especies”, explicó Alfonso.
El especialista señaló que, aunque diferentes especies polinizadoras se enfocan en ciertos tipos de frutas, verduras y flores, las abejas poseen la capacidad de alcanzar una mayor diversidad de plantas gracias a sus distintas subespecies.
Asimismo, advirtió que las principales amenazas para estos insectos son el cambio climático, la pérdida de hábitats y la producción masiva de miel. Según explicó, esta última práctica puede resultar perjudicial para las colonias cuando no se realiza de manera ética.
“La producción de miel tiende a ser poco ética para las abejas, sobre todo aquella que es de producción masiva. Actualmente sabemos que, al momento de recolectar miel, se les debe dejar al menos un 70% para que puedan sobrevivir durante el invierno y solo tomar el 30%”, afirmó.
Cestelos destacó también que existe un desconocimiento general sobre las distintas especies de abejas. Indicó que el 96% corresponde a abejas solitarias, las cuales viven alejadas de las colmenas tradicionales y habitan en campos, troncos o incluso en el subsuelo.
“Cuando pensamos en abejas pensamos en las abejas melíferas, pero estas solo representan el 4% de las abejas que hay en todo el mundo”, enfatizó.
Otro de los mitos más comunes alrededor de estos insectos es su supuesta agresividad. Sin embargo, el apicultor aseguró que los ataques colectivos son poco frecuentes y únicamente ocurren cuando existe una amenaza directa hacia la colonia.
“Hay que entender que las abejas son animales dóciles y hasta cierto punto amigables, por lo que no tienden a ser agresivas”, señaló.
Por su parte, Jerónimo Quiroz, fundador de Efecto Colmena, explicó que esta percepción surgió a raíz de la presencia de abejas africanas.
“Las abejas africanas fueron modificadas cuando se juntó la abeja europea y la abeja de África, lo que las hizo más agresivas. Por ello se cree que todas las subespecies son agresivas, cuando no lo son”, comentó.
Miguel Martínez Corona |
Además de la producción de miel, las abejas desempeñan un papel fundamental en la proliferación de vegetales, frutas y verduras, por lo que especialistas consideran indispensable promover acciones para su conservación.
“Si las abejas desaparecieran, tardaríamos al menos unos cuatro años en desaparecer nosotros también. Por eso es importante cuidarlas empezando por ser ahorrativos y sustentables, crear sitios donde puedan tener un hábitat, como hoteles para abejas, evitar pesticidas, colocar bebederos especiales y respetarlas cuando se les vea en la calle”, afirmó Alfonso.
Jerónimo Quiroz añadió que otra forma de apoyar es consumir miel de productores locales con prácticas responsables y evitar la destrucción de colmenas.
“Compren a apicultores locales que tengan estas éticas de seguridad para la producción de miel, tengan flores nativas para que puedan acudir las abejas y, cuando vean una colmena, no llamen a los bomberos; traten de contactar a integrantes de Efecto Colmena o a autoridades ambientales para reubicar los panales sin poner en riesgo a las abejas”, concluyó.