
Una memoria nostálgica de la infancia del narrador Joe, quien recuerda cómo la radio marcaba la vida cotidiana de su familia judía de clase trabajadora en Brooklyn. A través de episodios cómicos, familiares y melancólicos, se evocan los programas de radio, las celebridades, las canciones populares, las noticias y las fantasías que acompañaban a la gente antes de que la televisión dominara los hogares.
En 1979, Woody Allen estrenó una de sus cintas más famosas que hoy en día divide a su audiencia: Manhattan. Nuevamente, Allen se interpreta a sí mismo con una especie de alter ego que se caracteriza por ser nefasto y desagradable. A lo largo de la película, el escritor Isaac Davis se encuentra en un dilema con tres mujeres del momento: su exesposa, su novia de diecisiete años y la exesposa de su mejor amigo. Hablar de Manhattan es hablar de una cinta poética y, al mismo tiempo, polémica. Aquí, Woody se sincera con la ciudad que ama y que le caracteriza, pero también presenta una historia que años después resonaría de manera inquietante con su vida personal.
En Días de Radio, Woody Allen construye un tierno y nostálgico mosaico de su propia infancia en el Brooklyn de los años cuarenta, colgándose de la radio no solo como un mero aparato electrónico, sino como el verdadero hilo conductor de la memoria colectiva neoyorquina, utilizando al pequeño Joe como instrumento para sumergir al espectador en la cotidianidad de una pintoresca familia judía de clase trabajadora y de las personas de su alrededor.