La reforma en materia de subcontratación de 2021 reconfiguró del sector manufacturero, donde el empleo contratado de manera directa por las empresas registró un avance de 62% en comparación con los niveles previos a la modificación legal.
De acuerdo con el análisis Outsourcing Policy and Worker Outcomes: Causal Evidence from a Mexican Ban, esta transición se acompañó de una reducción de 53% en las plantillas que operaban bajo el esquema de tercería en dicho sector.
El documento técnico que dio a conocer la STPS, señala que el saldo en el volumen de ocupación de la industria de transformación se mantuvo en terreno positivo, con un crecimiento de 9% en el empleo total respecto a los promedios observados antes de la emergencia sanitaria. “Este movimiento indica que la absorción de trabajadores anteriormente subcontratados no sustituyó la creación de nuevas plazas laborales, sino que se integró a un proceso de expansión en la contratación formal”.
En el sector de los servicios financieros y seguros, el impacto de la reforma también mostró variaciones en la composición de la fuerza de trabajo. Las instituciones redujeron su dependencia de empresas de servicios de personal, integrando a sus nóminas a empleados dedicados a la atención al cliente y soporte administrativo. Este cambio permitió que el personal del sector financiero accediera de forma directa al reparto de utilidades, el cual históricamente presentaba limitaciones bajo el modelo de subcontratación.
Por su parte, el comercio al por menor y las empresas de servicios corporativos registraron una regularización de puestos de trabajo que anteriormente se encontraban fragmentados en diversas razones sociales. En estas actividades, la transición derivó en una mejora de la estabilidad laboral, aunque las unidades económicas de menor escala reportaron un incremento en sus gastos operativos derivado de las aportaciones patronales al sistema de seguridad social.
La integración de los empleados a los registros patronales directos incidió en los niveles de ingresos en todos los sectores analizados. El estudio detectó que quienes realizaron la migración hacia la nómina de la empresa principal percibieron un incremento en sus salarios de entre 6 y 13%. Este ajuste responde a la homologación de percepciones y al reconocimiento de la antigüedad que anteriormente se encontraban diluidas por la intermediación.
Finalmente, la investigación refiere que el sector de servicios de personal, antes motor de la subcontratación, restringió sus operaciones exclusivamente a actividades especializadas fuera del objeto social de las contratantes. Si bien la producción no reportó descensos, se observó una cautela en el gasto de capital fijo durante el periodo de adaptación al nuevo marco normativo, mientras que las empresas ajustaron sus indicadores de rentabilidad ante la redistribución del valor generado hacia la remuneración directa del trabajador.