Casi 80 países introdujeron medidas de emergencia para proteger sus economías a medida que el mundo se acerca a una nueva fase, más peligrosa, de la crisis energética provocada por la guerra con Irán, de acuerdo con información del diario británico Financial Times.
Los mercados globales se aproximan a un umbral crítico que podría desencadenar una nueva escalada de precios, racionamiento de combustible generalizado y una recesión en varias economías, dicen analistas, organismos internacionales y ejecutivos de las principales petroleras del mundo.
El detonante es el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que impide la exportación de millones de barriles de crudo del Golfo Pérsico. De acuerdo con el diario, desde el inicio del conflicto, las reservas mundiales han caído en casi 380 millones de barriles.
Según estimaciones del banco UBS, los inventarios globales se situaban en poco más de 8,000 millones de barriles a finales de febrero; para finales de abril ya habían caído a 7,800 millones, y podrían acercarse a mínimos históricos de 7,600 millones a finales de mayo.
Analistas de JPMorgan advierten que apenas unos 800 millones de barriles están realmente disponibles sin colapsar el sistema. El resto es volumen operativo mínimo, necesario para mantener la presión en oleoductos y el funcionamiento de refinerías, que no puede extraerse sin provocar daños graves a la infraestructura.
“Al igual que la presión arterial en el cuerpo humano, el problema radica en la circulación”, explicó Natasha Kaneva, directora de estrategia global de materias primas de JPMorgan. “El sistema no falla porque el petróleo desaparezca, sino porque la red de distribución ya no tiene suficiente volumen operativo”.
Si el estrecho permanece cerrado, JPMorgan proyecta que las reservas caerían a un nivel críticamente bajo de 6,800 millones de barriles en septiembre, mientras que Rapidan Energy estima que los mercados podrían paralizarse incluso antes, en julio o agosto de 2026.
El inicio de la temporada alta de verano en el hemisferio norte ejercerá una presión adicional sobre suministros ya al límite.
JPMorgan prevé que los inventarios de los países de la OCDE podrían alcanzar niveles de “estrés operativo” a principios de junio, justo cuando los 2 millones de barriles diarios liberados de reservas estratégicas tienen previsto dejar de fluir en julio.
La AIE contabiliza ya 76 países con medidas de emergencia activas, frente a los 55 de finales de marzo, según información del Financial Times.
Entre ellos, Australia destinará 10,000 millones de dólares para reforzar sus reservas, mientras que Pakistán, Sri Lanka y Filipinas han implementado semanas laborales de cuatro días. En los países en desarrollo, la escasez ya es una realidad cotidiana.