MÉXICO.- En el país, durante el año 2025 se registraron 83 fallecimientos y el especialista urge a desarrollar mejores sistemas de aviso para proteger a la población.
El calor no es solo una molestia pasajera ni un tema de conversación trivial, es una amenaza climática que cobra vidas humanas y con una contundencia que las estadísticas más recientes obligan a mirar de frente.
De acuerdo con información proporcionada por el subgerente de Climatología y Servicios Climáticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Alejandro Jair García Jiménez, cerca de 500 mil personas fallecen cada año en el mundo por causas relacionadas con la exposición a las altas temperaturas.
En México, el saldo también es grave: en el 2025 se registraron 83 defunciones por esta razón, mientras que durante todo 2024 la cifra superó los 330 decesos.
El especialista, quien además funge como representante de México ante la Organización Meteorológica Mundial, explicó que la información climática no solo sirve para planear el día a día, sino que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Por eso, propone soluciones concretas como los sistemas de alerta temprana y una predicción más anticipada de las ondas de calor, para que ninguna persona enfrente sin aviso los picos de temperatura.
¿Cuál es la principal amenaza climática para la población?
La respuesta de Alejandro Jair García Jiménez es directa: la exposición a las altas temperaturas. Así lo manifestó el experto, egresado de la Facultad de Ciencias y con trayectoria docente en la misma institución.
No se trata de un fenómeno lejano ni exclusivo de regiones desérticas, pues las muertes asociadas al calor extremo ocurren en entornos urbanos y rurales, y afectan especialmente a quienes no cuentan con acceso a refrigeración adecuada, hidratación suficiente o espacios para resguardarse.
El problema se agrava porque el aumento de las temperaturas no siempre se percibe como una emergencia inmediata, a diferencia de otros fenómenos meteorológicos como los huracanes o las inundaciones.
“Es indispensable desarrollar sistemas de alerta temprana para notificar a la población y evitar más muertes”, puntualizó el subgerente de Climatología y Servicios Climáticos del SMN.
Foto: Archivo¿Qué son los sistemas de alerta temprana y por qué urgen en México?
Es una estructura que integra información meteorológica, canales de comunicación efectivos y protocolos de respuesta por parte de las autoridades y la ciudadanía.
García Jiménez explicó que se necesita predecir las altas temperaturas con mayor anticipación a lo que ya se hace.
La diferencia entre recibir un aviso con horas de antelación y recibirlo con días de margen puede significar que una familia cambie sus planes, que una escuela suspenda actividades al aire libre o que una persona con problemas de salud se mantenga hidratada y resguardada en un lugar fresco.
El especialista recordó lo ocurrido en 2024, el año más cálido del que se tiene registro en la República mexicana.
En ese periodo, el SMN trabajó de manera conjunta con la Secretaría de Energía debido a los problemas de abasto eléctrico que surgieron como consecuencia directa del calor.
A mayor temperatura, mayor es el uso de aires acondicionados y equipos de refrigeración, esa demanda adicional puso presión sobre la infraestructura energética y evidenció que el calor no solo impacta la salud, sino también los servicios básicos que hacen funcional la vida cotidiana.
¿Qué relación existe entre el calor extremo y los incendios forestales?
Otro aspecto del fenómeno climático que el representante de México ante la Organización Meteorológica Mundial detalló fue la conexión entre las temperaturas elevadas y los incendios forestales.
La labor del SMN no se limita a reportar el termómetro, sino que se convierte en una herramienta de detección temprana para otras dependencias.
El especialista explicó el método que utilizan con la Comisión Nacional Forestal (Conafor). A través de imágenes satelitales, los expertos monitorean la temperatura de la superficie terrestre.
Foto: EFE/ Adriana Thomas
Cuando detectan un punto con una temperatura anormalmente alta en comparación con el área que lo rodea, encienden una señal de alerta.
“Si observamos que en la superficie terrestre hay temperatura más alta de la registrada alrededor, puede tratarse de un basurero, incluso de actividad volcánica, pero también de un incendio forestal. Facilitamos esa información al organismo para que envíe a su personal regional”, detalló García Jiménez.
Esta colaboración silenciosa entre instituciones permite que brigadistas de la Conafor acudan a terreno con datos más precisos y en menos tiempo.
Detrás de cada imagen satelital y de cada coordenada compartida, hay una posibilidad real de contener un incendio antes de que consuma más hectáreas.
Durante 2023, México superó por primera vez el millón de hectáreas siniestradas por incendios forestales, esa barrera, que nunca antes se había rebasado, no volvió a bajar.
En 2024, el año más cálido del país, se contabilizó la mayor cantidad de hectáreas afectadas.
Y la proyección que hizo el subgerente de Climatología y Servicios Climáticos para 2026 no es alentadora: la cifra podría mantenerse en niveles similares
Los incendios forestales significan ecosistemas devastados, comunidades rurales expuestas al humo y a la pérdida de recursos naturales, así como una capacidad de regeneración del suelo que se ve comprometida año con año.
Cada hectárea quemada es un recordatorio de que el calor extremo y los incendios están entrelazados en un ciclo que se retroalimenta.
¿Qué puede hacer una persona para protegerse ante la temporada de calor?
- Informarse a través de los canales oficiales del Servicio Meteorológico Nacional y de Protección Civil, conocer el pronóstico extendido permite anticipar decisiones.
- Atender las recomendaciones básicas de hidratación constante, evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor radiación y prestar especial atención a los grupos más vulnerables: niñas y niños pequeños, personas adultas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.
- Comprender que el calor no es solo una temperatura alta en el termómetro. Es un riesgo que puede ser letal si no se toma en serio.
La prevención empieza por reconocer que el peligro existe y que las alertas, cuando lleguen, no son una exageración: son la herramienta que puede salvar la vida de alguien en la próxima onda de calor.