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El Economista 19 May, 2026 01:04

Educación y espacios públicos transforman comunidades

En comunidades de Querétaro cercanas al centro de datos de Microsof, proyectos de educación, capacitación digital y recuperación de espacios públicos han comenzado a modificar la vida cotidiana de cientos de habitantes que durante años tuvieron acceso limitado a oportunidades de formación y desarrollo comunitario.

Uno de esos casos es el de Soledad Guadalupe Olverda, habitante de La Esperanza, quien decidió retomar sus estudios después de años dedicados exclusivamente al cuidado de su hogar y de sus hijos. Aunque tenía interés en concluir la preparatoria, el desconocimiento del uso de computadoras le generaba inseguridad. Su acercamiento ocurrió dentro de un aula móvil impulsada por la organización Construyendo y Creciendo con apoyo de Microsoft.

La iniciativa comenzó en 2020, cuando Microsoft inició el desarrollo de su centro de datos en Querétaro. Como parte de los programas sociales vinculados al proyecto, se instalaron primero aulas dentro de las obras para que trabajadores pudieran acceder a educación básica y capacitación digital. Posteriormente, el modelo evolucionó hacia aulas móviles instaladas directamente en comunidades como Colón, La Esperanza, Agua Azul y Tequisquiapan.

Actualmente, Olverda cursa el quinto módulo de preparatoria en línea y asegura que la experiencia también le ha permitido involucrarse más en la educación de sus hijos. Antes no podía ayudarlos con las tareas escolares; ahora comprende plataformas digitales, actividades y herramientas básicas de estudio.

De acuerdo con datos del programa, desde 2023 más de 1,600 personas han recibido capacitación educativa y tecnológica mediante las aulas móviles y cursos impulsados por Construyendo y Creciendo. Entre las actividades impartidas se encuentran alfabetización digital, computación básica e introducción a herramientas de inteligencia artificial. Varias personas han obtenido certificados oficiales de primaria, secundaria y preparatoria.

Cecilia Galicia, directora educativa de la organización, señaló que el crecimiento del proyecto se dio principalmente por recomendación entre habitantes de las comunidades. El aula móvil funciona como un espacio itinerante que busca acercar oportunidades educativas a personas que, por razones económicas, laborales o de transporte, difícilmente podrían acceder a ellas.

Entre quienes han participado también está Enrique Esquivel, mecánico automotriz de 58 años, quien tomó cursos de habilidades digitales después de no haber utilizado nunca una computadora. Según relata, el aprendizaje le ha permitido comprender mejor los sistemas electrónicos y computarizados de los vehículos modernos, además de considerar la posibilidad de modernizar su taller.

Los programas no se han limitado al ámbito educativo. Paralelamente, la organización Nación Verde trabaja en proyectos ambientales y de recuperación urbana en distintas localidades cercanas al centro de datos.

Uno de los principales proyectos se desarrolla en Plaza Galeras, espacio público considerado punto central de convivencia comunitaria. Vecinos de la zona señalan que durante años la plaza permaneció deteriorada, con bancas dañadas y falta de áreas verdes. La rehabilitación incluye renovación de jardineras, mejoramiento de banquetas, áreas de convivencia y un espacio elevado para actividades comunitarias.

Karina León González, habitante de Galeras, explicó que inicialmente existía desconfianza debido a que anteriores proyectos de rehabilitación habían quedado inconclusos. Sin embargo, afirmó que actualmente la plaza ya muestra cambios visibles y ha comenzado a recuperar actividades comunitarias cotidianas.

El proceso de renovación incluyó consultas vecinales y participación académica del Instituto Tecnológico Nacional de México, cuyos estudiantes colaboraron en diagnósticos urbanos y propuestas de mejora.

Además de la rehabilitación de espacios públicos, Nación Verde impulsa programas ambientales en 11 escuelas de la región, donde se instalaron huertos urbanos, jardines polinizadores, sistemas de captación de agua pluvial y árboles frutales. También se desarrollan actividades de educación ambiental dirigidas a estudiantes, docentes y familias.

En algunos planteles de Tequisquiapan, los huertos escolares comenzaron a producir alimentos utilizados por los propios estudiantes. Según responsables del programa, la respuesta positiva de las comunidades ha generado interés para replicar proyectos similares en otras localidades del estado.

Las organizaciones involucradas consideran que la combinación de educación, acceso digital y recuperación de espacios comunitarios puede contribuir a fortalecer el tejido social en zonas que históricamente han tenido menos oportunidades de desarrollo.

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