
El mundo globalizado de nuestros días tiene, como característica central, la consolidación de bloques comerciales cada vez más interdependientes. Además de perseguir el objetivo de asegurar cadenas de valor que incluyan el consumo, la generación de tales bloques constituye, para todo efecto práctico, un elemento de geopolítica.
En ese sentido, como viene quedando claro desde que la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 tuvo como uno de sus productos el fenómeno conocido como “nearshoring”, la cercanía geográfica representa uno de los elementos fundamentales para tener claro dónde tienen mayores probabilidades de consolidación los bloques comerciales.