Rogelio no anda solo, lo acompaña su familia; se sienta en un sillón naranja en una sala de estar al fondo de las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (CDHPN), donde aprendió durante años a vivir con la huella de la tortura que sufrió en 2010, cuando policías federales lo obligaron a inculparse a él y a cuatro amigos suyos del coche-bomba que mató a cuatro personas el 15 de julio de 2010 en la avenida 16 de Septiembre y Bolivia de esta ciudad.
Saluda con un apretón fuerte de manos y accede a dejar grabar su voz. Tiene cosas que contar, pues después de cinco años finalmente hay alguien sentenciado por el daño que le hicieron, pero no está conforme; tiene sentimientos encontrados, una tristeza grande y la sensación de haber sido abandonado por el Estado y de ser torturado nuevamente, ahora por el Poder Judicial de la Federación, que dio sólo cinco años de prisión a su agresor.
En exclusiva, Rogelio Amaya Martínez, sobreviviente de tortura, cuenta lo que la condena a Adán Serafín Cárdenas Cruz (uno de tres expolicías federales detenidos por tortura y abuso de autoridad en su caso) ha representado, desde que El Diario tuvo acceso a la sentencia emitida apenas el 21 de abril de este año.
Rogelio fue detenido el 11 de agosto de 2010 junto con Noé Fuentes Chavira, Víctor Manuel Martínez Rentería, Gustavo Martínez Rentería y Ricardo Fernández Lomelí, quienes fueron presentados por la Policía Federal días después como integrantes de “La Línea” ante medios de comunicación.
En marzo de 2014, tras un proceso que involucró a organizaciones civiles como el CDHPN, la entonces Procuraduría General de la República retiró los cargos de delincuencia organizada, posesión de mariguana y portación de un arma de fuego, luego de que se confirmó a través del Protocolo de Estambul que fueron víctimas de tortura.
Los policías federales que participaron en su detención y tortura fueron Manuel Calleja Marín, Víctor Aquileo Lozano Vera, Manuel Granero Rugerio, Federico López Pérez, Adán Serafín Cárdenas Cruz y Luis Alberto González Gutiérrez.
Adán Serafín fue detenido en 2021, en atención a una orden de aprehensión emitida desde 2014, y enviado a prisión preventiva en el Centro de Reinserción Social número 3 de Ciudad Juárez. Esa noticia fue la última que tuvo Rogelio del caso.
El Diario (ED):
¿Qué pasó desde 2021?
Rogelio Amaya Martínez (RAM): “Cuando detienen a esta persona sí nos notifican que hay una detención de un elemento de la Policía Federal. No recuerdo bien la fecha exacta. Nos empiezan a hablar a los juzgados en el Poder Judicial, a las diligencias. Hubo un careo con esta persona. La última notificación fue hace dos o tres años aproximadamente, porque esta persona estaba buscando su traslado a su ciudad natal, en Guerrero. Esa fue la última vez que yo supe de eso y apenas hace tres días me entero de que hay una sentencia. Fue como un golpe; muy, muy, muy raro, entre sentimientos encontrados, emociones, tristeza, de todo”.
ED: ¿Por qué tristeza?
RAM: “Porque no lo esperábamos. La forma en que me enteré yo no lo esperaba. Se supone que yo estoy con una institución que nos estaba brindando la asesoría jurídica que es la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), ¿no? Ellos no nos notifican nada, no me comentaron nada. Y lo peor del caso es que pues me entero de la sentencia que es y se me hizo una burla”.
ED: ¿Qué piensas sobre esa sentencia? Son cinco años…
RAM: “Desgraciadamente –estuve investigando– a esta persona no la juzgan como servidor público, no la juzgaron, el delito lo hizo siendo servidor público, no la juzgan tal cual. (Le dan) cinco años… nosotros estuvimos alrededor de cinco años presos, desde la detención, y éramos inocentes. Esta persona que fue culpable, ¿dónde está todo lo que se debe de aplicar, todo el peso de la ley hacia esta persona? Fueron dos años por abuso de autoridad y tres años por tortura, y siendo servidor público se supone que debe ser doble y más porque está en la ley, entonces estoy triste por eso”.
ED: Este careo que tuvieron en 2021, ¿cómo fue?
RAM: “Él pidió el careo, y lo hicieron faltando a la Ley Federal de Víctimas, porque si nosotros no hubiéramos querido no tendríamos que haber ido a ese careo porque nosotros somos las víctimas. No respetaron nuestras garantías y sin embargo estuvimos, pero faltó algo más por parte del juez”.
ED: ¿En qué sentido?
RAM: “De ir con todo el peso de la ley por el tipo del caso que es. Hubiera sido un gran ejemplo una sentencia digna; mandaría un mensaje”.
ED: ¿Qué te dijo CEAV de la resolución?
RAM: “Los contacté y desconocían del tema. No hemos llevado un acompañamiento digno y más que todo un acompañamiento que por derecho nos corresponde, por ser víctimas. Todavía me hablaron ayer (jueves 14 de mayo) en la noche para pues darme una explicación de la sentencia, y una excusa, una disculpa.
Yo estaba molesto; lo estoy todavía. Va a haber una reunión con nosotros y vamos a esperar, a ver qué excusas dan. Ya no hubo tiempo ni de la apelación a la sentencia. Desconocemos cuál sería el siguiente paso.
Estamos inscritos al registro de víctimas, llevamos entre ocho o nueve años registrados y no ha habido nada de alguna reparación ni nada. Ahí ha habido otras cosas eh, pienso yo que se han interpuesto intereses de terceros”.
ED: ¿De quién?
RAM: “Hubo intereses de terceros. Hemos estado recibiendo llamadas de personas, abogados de la Ciudad de México que quieren llevar ellos el caso independientemente de la CEAV con la garantía de que nos van a resolver rápido, y nos dan explicaciones de cómo se pueden manejar ellos internamente con la CEAV, como un caso de corrupción, entre ellos mismos para poder agilizar el caso. Querían el 40 por ciento” (de lo que se obtuviera por reparación del daño).
ED: ¿Por qué has querido seguir hablando del tema? ¿Cuál es el mensaje que quieres seguir dando?
RAM: “La primera vez de que salí tuvimos una reunión en México y entre los cinco, en la primera rueda de prensa los compañeros me eligieron a mí. Esa vez yo no pude hablar.
Llegamos aquí a Juárez y poco a poco fui queriéndome meter más por el impulso de ellos que confiaban en mí. A raíz de eso empecé a recibir invitaciones a talleres, a otros centros de la Ciudad de México y empecé a conocer más casos, y entendí que hay casos muy fuertes”.
ED: ¿Cómo fue conocer esos otros casos tú en la postura desde la que estabas y pues con tan poco tiempo de haber salido?
RAM: “Fue no sentirme solo. Cuando sale uno piensa que eres tú, nomás a ti te han hecho daño, eres el que todo el mundo se te echó encima. Mucha gente nos juzgó, ante la sociedad estábamos solos. Entonces, te vas dando cuenta de que hay gente que ha pasado lo mismo y te sientes acompañado con ellos mismos.
Empiezas a platicar con ellos, empiezas a platicar lo que te hicieron, ellos igual y se siente como una familia, porque hemos pasado lo mismo desde torturados, desaparecidos, desde que las familias dieron todo por ellos.
Es muy confortable, muy confortable ayudar”.
ED: ¿En qué lugar estás ahora mentalmente?
RAM: “De tres días para acá me siento torturado otra vez. Me siento torturado, me siento mal.
Anoche estuvimos platicando ahí con un colectivo que tenemos a nivel nacional y me siento como si me hubieran puesto otros tres días de tortura pero ahora por el Gobierno directamente. La vez pasada fue por elementos del Gobierno, ahora fue por las leyes, por el Poder Judicial, por los malos manejos. No esperaba yo así la noticia. Nos sentimos defraudados.
De tres días para atrás estaba muy bien, peleando y luchando todavía con mis compañeros, en mi forma. He estado activo en el movimiento, entonces se siente la satisfacción, la alegría de poder ayudar. Y ahora necesito que me ayuden otra vez”.
ED: ¿Es algo que se puede superar?
RAM: “No, no se supera, pero se aprende a vivir con eso, más cuando estamos en un movimiento de ciudadanos como Tejiendo Redes, que son ciudadanos que han pasado por lo mismo.
Nosotros la primera vez que hubo una reunión nacional fue en la Ciudad de México, nos encontramos con gente que estaba en el penal con nosotros. Fue algo muy, muy, muy emotivo. Y estamos bien, se aprende a vivir, no se olvida”.
ED: ¿Tú reconoces directamente a Adán Serafín?
RAM: “Sí. Fue una de las personas más violentas. No nomás conmigo, con todos. Fue la persona más violenta. Por eso a lo mejor lo recordamos tan bien, porque sí fue el que nos humilló más, tanto nos golpeaba como nos hacía contar chistes y todo eso. Hubo un momento que lo careamos cuando estábamos en el penal de Nayarit, nuestra defensora pidió careos, y se lo señalé: “Tú me hiciste esto, esto y esto”. Él no me sostenía la mirada”.
ED: ¿Crees que había cobardía o vergüenza?
RAM: “Yo pienso que se acostumbraron a hacer eso. Yo no siento que fui el único torturado por ellos. Ellos se encargaban de quebrar a los detenidos que eran inocentes para tapar delitos. En este caso habíamos alrededor de 100 personas por el coche-bomba en el arraigo, entonces llega un momento en que ya no tienen culpa. Es tanto el daño que están haciendo y por órdenes, como nos lo dijeron antes de llevarnos a la SEIDO (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada), el comandante nos dijo que son órdenes: “Ustedes van a salir. Sabemos que son inocentes pero es el trabajo que tenemos que presentar”.
ED: Eso les dijeron en agosto del 2010 y tardaron tres años en salir…
RAM: “Ellos sabían. El sistema así era. El mismo sistema judicial lo hacía que fuera difícil. Nosotros estábamos en Tepic, dos personas, tres personas en Perote, Veracruz. El caso estaba en Guadalajara, entonces era parte del sistema para que esto tardara más”.
ED: ¿Has sabido de detenciones de otros elementos?
RAM: “Se supone que hay dos detenidos, pero no sé los nombres. Incluso cabe mencionar que a esta persona no lo detienen por este caso; lo detienen por una pensión alimenticia. No lo estaban buscando.
Ayer me dijo el licenciado (de la CEAV) apenas que me iba a conseguir los nombres de las personas, que iban a valorar cómo va todo este proceso porque les tuve que hablar reclamándole”.
ED: A Adán Serafín lo sentenciaron a cinco años. Este año termina…
RAM: “El 31 de agosto”.
ED: ¿Van a solicitar ustedes medidas de protección?
RAM: “Las medidas de protección nos las tiene que otorgar la CEAV, pero si no nos otorgó la ayuda jurídica, ¿qué garantías hay? No tenemos garantías con este gobierno.
Mi intención sí es seguir luchando, a lo mejor ya la lucha va a ser diferente porque va a ser contra otras instituciones. Vamos a pelear porque yo pienso que es la mejor defensa. Si nos quedamos callados, somos más vulnerables a que atenten contra nosotros. Vamos a alzar la voz, y a ver si así nos escucha más”.