La desmemoria es un fenómeno psíquico que se manifiesta cuando la mente bloquea o reprime ciertos recuerdos, ya sea para protegernos de emociones dolorosas o para manejar la sobrecarga de información. Freud, en su obra "Sobre el mecanismo psíquico de la desmemoria" (1898), describe cómo este fenómeno se exterioriza en situaciones cotidianas, como la dificultad para recordar nombres propios o la incapacidad para recordar información que se sabe que se posee. Freud también menciona que el mejor procedimiento para recordar un nombre perdido es "no pensar en él", lo que implica distraer la atención de la tarea. En estos tiempos hemos venido viendo diversas muestras de la desmemoria tanto en el caso de las mascarillas, en el proceso de Ábalos y Koldo, y en las comparecencias en el Senado de mudos sujetos relacionados con diversos de los casos de testigos en otros surgidos en las proximidades del poder.
La desmemoria también afecta a un sujeto clave de la trama por la que es acusado el ex presidente del Gobierno y del Consejo de Estado José Luis Rodríguez Zapatero, por lo que es de esperar que ese fenómeno aparezca de nuevo en el proceso en marcha. La desmemoria, que se recubre de silencio para acogerse al derecho a no declarar o, en su caso, ya en sede judicial,, a responder solamente a las preguntas del propio defensor o el de la persona a cuyo favor se depone. Ya tiene en el de la imputación a Zapatero de varios graves delitos a un desmemoriado elocuente. Se trata de Julio Martínez Martínez, considerado lugarteniente principal del citado en en la trama investigada de Plus Ultra. Pero su desmemoria era ayudada manualmente, ya que borraba de forma sistemática los mensajes que intercambiaba con el expresidente. Por cierto que ya ha declarado su pesar por la contingencia a la que se enfrenta su amigo de carreras rupestres. A la desmemoria acompaña por lo general la acusación a los jueces de investigación prospectiva, law fare y otros calificativos convenientes y repetidos, como ya hemos visto en este caso en diversas gradaciones como la de la señora Belarra que gana a todos en contundencia.
Esa desmemoria provocada ha sido documentada por el magistrado José Luis Calama Teixeira, de la Audiencia Nacional, La desaparición deliberada de esas conversaciones, unida a otras conductas de ocultación acreditadas en la causa, constituye para el juez un indicio de que los investigados eran plenamente conscientes de la ilicitud de sus actuaciones. Pese a esta desmemoria, se han recuperado otros indicios inculpatorios, los mensajes que otros actores e intervinientes en el caso reenviaban al amigo de Zapatero. precedidos de fórmulas reveladoras: “presidente, le reporto las novedades” o “presidente, nos mantenemos atentos a sus indicaciones sobre este asunto”. La ayuda a la desmemoria precisa de todo tipo de medidas convenientes, como evitar todo rescoldo o referencia de reuniones y contactos ser especialmente cuidadoso con el contenido de algunos mensajes, cuyas evidencias pueden ser fácilmente reconocibles como aquello de “estamos totalmente de acuerdo, presidente", lo que conduce al juez a la conclusión de que se refiere obviamente a Zapatero, aunque su nombre no aparezca en los registros del teléfono intervenido. A lo mejor iba por otro presidente, por ejemplo el del Real Madrid, del que ahora se habla tanto.
La defensa en tromba de Zapatero
El PSOE y los medios afines se han lanzado en tromba a defender la inocencia de Zapatero, pero ninguno como Televisión Española, de la mañana a la noche, como cabía de esperar, a veces incluso recreándose en bulos o falsos orígenes del inicio y causa del proceso, en un alarde de usar los medios públicos sin la conveniente independencia que se supone debería presidir su enfoque objetivo de la realidad, y no como una mera compañía de comunicación del partido del Gobierno. Hay otro personaje relevante en esta historia, pese a su aparente papel menor, la secretaria de Zapatero, Gertru Alcázar, quien no emitía facturas por servicios prestados, sino que consultaba previamente por los asesoramientos ficticios sin fundamento real económico. Por otro lado, el intento de convertir la causa en un postulado de la derecha contra el PSOE a través de Zapatero ha usado como burdo instrumento adulterar su origen, atribuyéndolo a una denuncia del sinidicado Manos Limpias, cuando la investigación arranca formalmente en 2024, cuando el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid incoó las diligencias previas a instancia de la Fiscalía Anticorrupción, posteriormente trasladadas a la Audiencia Nacional.
Pero hay, por otro lado, un dato escalofriante que da idea de la dimensión del mismo y de que tiene que haber otros implicados en el caso por acción u omisión. Plus Ultra llevaba ya un año en situación de insolvencia cuando obtuvo el rescate. La aerolínea presentó además certificados falsos de estar al corriente con la Seguridad Social por lo que la Tesorería General los desmintió a requerimiento judicial. En realidad tenía una deuda de 451.954,79 euros que se remontaba a julio de 2017. Que Julio Martínez Martínez es una pieza clave de esta historia es que su nombre aparece es citado 166 veces en las 88 páginas del auto que ha dictado el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama para ordenar la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo sitúan como una figura "relevante" en distintos niveles, como "interlocutor habitual de los clientes de la red" y como "ejecutor de instrucciones directas" del expresidente del Gobierno. Es administrador único de 16 sociedades, casi todas, registradas en la provincia de Alicante. La empresa clave es Análisis Relevante, SL., ya que está en el centro de la trama que ahora salpica a Zapatero. Es la entidad que lo contrató para desarrollar funciones de "consultor". La misma empresa que cobró 72.600 euros en concepto de "servicios de asesoramiento" a la aerolínea Plus Ultra antes de su rescate a manos del Gobierno. @mundiario