Cuba está dispuesta a implementar cambios en su economía y su gobierno, y deseosa de proseguir negociaciones con Estados Unidos, pero no cree que Washington participa en las conversaciones de buena fe, dijo el embajador de Cuba ante la ONU a The New York Times.
“Cuba está dispuesta a hablar de todo con los Estados Unidos. No hay tema tabú en nuestra conversación. Sobre la base, como decía, de la reciprocidad y de la igualdad”, dijo Ernesto Soberón Guzmán el miércoles en una entrevista.
Sin embargo, añadió, “evidentemente no ayuda a un clima de diálogo y de confianza que un día sí y otro también existan declaraciones de ‘We are ready to take over Cuba’”, dijo en referencia a las declaraciones recientes del presidente Donald Trump sobre sus medidas hacia Cuba.
“No ayudan declaraciones de este tipo”, dijo “una retórica belicista grande. No ayuda el hecho de que están construyendo diferentes pretextos para una agresión militar a Cuba”.
La conversación, que duró una hora, fue la primera vez en años que un funcionario del gobierno cubano concedía una entrevista oficial al Times.
Soberón Guzmán dijo que el gobierno había decidido hacerla en un esfuerzo por decirle al público estadounidense que Cuba desea la paz y la cooperación con Estados Unidos, a pesar de la campaña de presión del gobierno de Trump contra la isla, que es cada vez más intensa.
Esa presión se incrementó el miércoles, cuando fiscales estadounidenses acusaron formalmente al expresidente cubano Raúl Castro —acaso aún la figura más poderosa de la nación— de haber ordenado al ejército cubano que derribara dos aviones civiles sobre Cuba en 1996, matando a cuatro personas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses.
Fue una de las medidas más agresivas de una campaña estadounidense, que ya se prolonga varios meses, emprendida para obligar al gobierno cubano a renunciar al poder o a realizar importantes concesiones políticas y económicas.
El gobierno de Trump impuso un bloqueo petrolero de facto en la isla, con algunas excepciones, lo que ha contribuido a provocar escasez de alimentos, fallos en el sistema de salud, precios de la gasolina en el mercado negro superiores a los 40 dólares el galón y cortes de electricidad que pueden durar hasta 22 horas al día.
El secretario de Estado Marco Rubio dijo en un video dirigido al pueblo cubano el miércoles —el día en que en 1902 Estados Unidos puso fin a su ocupación militar de Cuba— que Estados Unidos no era responsable de esos problemas.
“La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”, dijo Rubio en español, refiriéndose a GAESA, un conglomerado cubano dirigido por militares que controla, según algunas estimaciones, hasta el 70 por ciento de la economía de la isla.
“El presidente Trump ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba. Pero tiene que ser directamente con ustedes, el pueblo cubano, no con GAESA”, añadió Rubio.
Soberón Guzmán dijo que los comentarios de Rubio, “para cualquier persona que tenga un mínimo de sentido común, resultan un insulto a la inteligencia humana”. Fue Estados Unidos quien detuvo el flujo de petróleo venezolano que antes sostenía a Cuba, afirmó, y fue Estados Unidos quien amenazó a otros países para que suspendieran sus propios envíos de petróleo a la isla.
Soberón Guzmán reiteró los comentarios recientes de funcionarios cubanos que han dicho que la isla ya agotó sus reservas de combustible y estaba apuntalando su red energética únicamente con la producción nacional de petróleo y energía renovable, procedente en su mayor parte de paneles solares.
“No hay que ser un matemático con premio Nobel para darse cuenta que de donde se saca y se saca y no se introduce se agota”, dijo
El gobierno de Trump le ofreció a Cuba 100 millones de dólares en alimentos y medicinas para mitigar los efectos de la crisis energética, aunque ha ordenado que la ayuda se distribuya a través de la Iglesia católica u otros grupos de confianza, no del gobierno cubano.
Soberón Guzmán dijo que Cuba pensaba aceptar la ayuda, pero también la calificó de “un insulto”. Culpó al embargo comercial y al bloqueo petrolero de Estados Unidos de causar muchos de los problemas económicos de la isla, aunque su economía planificada por el Estado también ha contribuido durante mucho tiempo a la pobreza generalizada.
En medio de las crecientes tensiones, Estados Unidos y Cuba mantienen conversaciones desde hace meses. John Ratcliffe, director de la CIA, viajó a La Habana la semana pasada para exigir que Cuba realizara importantes reformas económicas y bloqueara las operaciones de inteligencia rusas y chinas en la isla.
La CIA dijo en un comunicado que Ratcliffe les indicó a los funcionarios cubanos “que Estados Unidos está dispuesto a comprometerse seriamente en cuestiones económicas y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales”.
Soberón Guzmán dijo que los funcionarios cubanos ven una variedad de áreas de cooperación que podrían ser mutuamente beneficiosas para los dos países, entre ellas la migración, el turismo, la agricultura, la producción de medicinas y la lucha contra el narcotráfico.
Se negó a ofrecer detalles concretos sobre posibles cambios en la economía de Cuba o en su sistema político, que tiene esencialmente un solo partido político y carece de prensa libre. Pero dijo que La Habana no estaba dispuesta a recibir lecciones sobre democracia de Washington, y criticó varios aspectos del sistema estadounidense, como el colegio electoral, la redistribución de distritos y la influencia de los donantes políticos adinerados. “¿Es esa la democracia que quieren para Cuba? No nos interesa”, dijo.
Soberón Guzmán dijo que Estados Unidos mantiene relaciones positivas con varias naciones que carecen de sistemas democráticos, por lo que consideraba que “no es la democracia en Cuba la razón por la cual Estados Unidos está aplicando esta política”, dijo.