La muerte de Isak Andic en la montaña de Montserrat ha dejado de ser vista únicamente como un trágico accidente de senderismo para convertirse en el epicentro de una investigación que cuestiona todo lo ocurrido aquel 14 de diciembre de 2024. El escenario donde perdió la vida el fundador de Mango, el conocido Camí de les Feixades, se ha convertido en una de las piezas clave del procedimiento judicial abierto contra su hijo Jonathan Andic, investigado por un presunto homicidio con planificación previa.
Los informes elaborados por los Mossos d’Esquadra y por el Patronato de la Montaña de Montserrat coinciden en un aspecto fundamental: el recorrido no presentaba una peligrosidad significativa. Se trataba de un sendero amplio, frecuentado por excursionistas y familias, considerado de dificultad baja y apto incluso para visitantes sin experiencia en montaña. Sin embargo, toda la atención se concentra ahora en un único punto concreto del trayecto, el mismo lugar desde el que Isak Andic cayó por un desnivel de más de cien metros.
Un camino turístico convertido en escenario judicial
El Camí de les Feixades es una ruta histórica del macizo de Montserrat, utilizada desde hace décadas tanto por peregrinos como por senderistas habituales. El camino atraviesa antiguas terrazas de cultivo y conecta varias zonas del entorno natural próximas al monasterio benedictino.
Según los informes incorporados a la causa, el sendero tiene una anchura aproximada de entre uno y un metro y medio, presenta un firme estable y no requiere equipamiento técnico especial. Los expertos remarcan incluso que, aquel día, las condiciones meteorológicas eran buenas y no existía humedad que pudiera justificar un resbalón accidental.
Precisamente esa ausencia de riesgo generalizado es uno de los elementos que más ha llamado la atención de los investigadores. El Patronato de Montserrat subraya que solo existía una zona verdaderamente peligrosa: el punto exacto donde se produjo la caída mortal. Allí, la proximidad del precipicio y la ausencia de vegetación capaz de frenar una caída convertían cualquier salida del sendero en potencialmente letal.
Los Mossos realizaron hasta diez simulaciones
La policía catalana ha dedicado meses a reconstruir con precisión lo sucedido. Para ello llevó a cabo hasta diez simulacros sobre el terreno, analizando visibilidad, distancias, inclinación del camino y posibilidades reales de accidente.
Las conclusiones reforzaron las dudas sobre la versión inicial ofrecida por Jonathan Andic. Los agentes consideran que el sendero permitía ver claramente lo que ocurría a pocos metros de distancia y que resultaba difícil no percibir una caída de semejante magnitud si ambos caminaban próximos entre sí.
Además, la investigación sostiene que el hijo del empresario conocía perfectamente el lugar. Los sistemas de control de tráfico y cámaras de la zona situaron su vehículo en Montserrat hasta en tres ocasiones durante la semana previa al fallecimiento: los días 7, 8 y 10 de diciembre. Para los investigadores, esas visitas previas apuntan a una posible preparación del recorrido y han adquirido un enorme peso incriminatorio.
La marca en el suelo que disparó las sospechas
Otro de los elementos que más ha influido en la decisión judicial aparece en las fotografías tomadas por la unidad científica de los Mossos. Los investigadores detectaron en el suelo una señal de rozamiento compatible con una fuerte presión ejercida por la suela de una zapatilla.
Los expertos concluyen que esa marca no podía haberse producido de manera casual. Según los informes técnicos, habría sido necesario un movimiento repetido y deliberado hacia delante y hacia atrás para dejar una huella de esas características.
Esa observación, unida a la autopsia y a la reconstrucción de la caída, ha reforzado la hipótesis de que Isak Andic no sufrió un simple resbalón accidental. Los forenses sostienen que el cuerpo descendió con una trayectoria compatible con una caída impulsada hacia delante, como si hubiera sido proyectado hacia el vacío.
La excursión que terminó bajo sospecha
La caminata había sido organizada supuestamente como un encuentro entre padre e hijo para hablar en privado y limar tensiones familiares. Sin embargo, con el avance de la investigación, aquella excursión ha pasado a interpretarse bajo otro prisma.
La jueza que instruye el caso considera que existen indicios suficientes para investigar una posible actuación “activa y premeditada” por parte de Jonathan Andic. Entre los factores analizados aparecen las disputas económicas familiares, las tensiones por el reparto patrimonial y el proyecto de Isak Andic de crear una gran fundación benéfica que podría alterar el futuro de la herencia familiar.
En ese contexto, el sendero de Montserrat ya no es solo el lugar donde murió uno de los empresarios más importantes de España. Se ha convertido en el escenario central de una investigación que trata de determinar si aquella caída fue realmente accidental o el desenlace de un plan cuidadosamente preparado. @mundiario